 Una audiencia pública con la participación de los Jueces de la Segunda Sala de lo Penal de la Corte Nacional de Justicia y el Fiscal General de la Nación por poco termina en una reyerta
generalizada y fue necesaria la presencia de la Fuerza Pública para que se calmaran los ánimos.
El fiscal Washington Pesántez había sido citado para que respondiera al recurso de protección planteado por los jueces Luis Abarca, Máximo Ortega y Edwin Salazar, que se sienten presionados por su fallo dictado a favor de Jorge Reyes Torres.
La pequeña sala de audiencias del Juzgado Cuarto de lo Civil fue el escenario del altercado y todo comenzó cuando Luis Abarca dijo que si los fiscales no respetan las decisiones de los jueces, éstos se convierten en sátrapas.
La protesta fiscal La respuesta no se hizo esperar por parte del fiscal Pesántez, quien pidió mesura a Abarca y que no utilice términos inapropiados para dirigirse a los fiscales, pero éste alzó su tono de voz y golpeó con sus puños la mesa pidiendo que se le deje intervenir y los ánimos se caldearon.
No faltaron los agenciosos funcionarios, de parte de los jueces y del Fiscal, que se retaron incluso a darse de golpes al término de la diligencia, como queriendo demostrar con esta actitud su lealtad con los jefes. No obstante, todo no fue más que un simple amago y los ánimos se calmaron y la diligencia pudo continuar, aunque de vez en cuando se cruzaban las miradas amenazadoras de parte y parte.
Un juez amenazante El juez Máximo Ortega, que ha sido duramente cuestionado en los últimos días por el Fiscal, aprovechó la trifulca para advertir a su detractor, señalándole con un dedo de la mano derecha, que ahora sí le va a conocer quien es él.
Al final de la audiencia, todos se fueron por su lado, no sin antes lanzar consignas a favor de sus respectivas instituciones y, claro, de sus jefes también.
Jueces rechazan la presión del Fiscal
El juez Luis Abarca esgrimió que es inadmisible que el Fiscal impugne todos los fallos y que pretenda que los dictámenes fiscales acusatorios terminen en sentencias condenatorias. “La injuria y la diatriba se han convertido en una arma de presión y una amenaza para los jueces, y una muestra es la petición para que se realice una audiencia de formulación de cargo antes de que se ejecute una providencia, porque está pendiente una petición de aclaración y otra de ampliación”, dijo Abarca.
Agregó que eso es una clara intromisión a la independencia de la Función Judicial, porque se pretende direccionar la conducta del juez.
Jueces vs. fiscales Para Luis Abarca, los jueces controlan a los fiscales, pero ahora resulta que los segundos quieren controlar a los primeros, y eso no puede ser, “por ello estoy aquí, para que se respete la autonomía e independencia de la Función Judicial”.
También expuso que los jueces son garantes de los derechos humanos y del debido proceso y no puede haber seguridad jurídica si no se respetan estos derechos.
El progreso de la Función Judicial no se debe al aumento del número de fiscales ni la administración de justicia progresa poniendo fiscales en todos los pueblos, señaló el funcionario, a tiempo de anotar que los fiscales están obligados a cumplir las resoluciones de los jueces, porque éstos no son deliberantes, son obedientes.
Delincuentes famélicos “Mientras la Constitución establece el principio de oportunidad y la mínima intervención penal, desde la Fiscalía se persigue a los roba gallinas o delincuentes famélicos”, dijo Abarca, al tiempo de preguntarse a dónde se va a llegar si el juez dicta una resolución y el fiscal le amenaza. De ser así sería mejor que se suspendan los jueces penales y que los fiscales emitan la sentencia, lo que sería entrar a un estado represivo y policiaco.
Se quejó además de que se pretendió incluso que los dictámenes fiscales acusatorios sean necesariamente aceptados, convirtiendo a los jueces en meros registradores de dictámenes, y eso no puede ser, si no para qué están los jueces
Fuente: diario la hora Radio Centro Noticias de Ecuador y del Mundo
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