 El DT del Manchester United suma 23 años al frente del equipo. Ha ganado todos los títulos disponibles, pero también ha cultivado polémicas y detractores.
Cuando Álex Ferguson entrenó por primera vez al Manchester United, el mundo se aprestaba a despedir 1986. Ese año, Maradona fue la estrella del Mundial de México, el Steaua de Bucarest era el sorprendente rey de Europa y Wayne Rooney ni siquiera gateaba mientras sus padres oían ‘A kind of magic’, de Queen.
Ferguson fue contratado por un equipo sumamente popular que no levantaba una copa de Liga desde 1967 y que todo lo que pretendía era no descender. En ese entonces, el United estaba penúltimo y era víctima del mal momento del fútbol inglés: la Liga era poco rentable, los grandes jugadores ingleses preferían emigrar, los ‘hooligans’ reinaban y los clubes no podían intervenir en torneos internacionales.
Ferguson, que a sus 45 años ya acumulaba gran experiencia a cargo de equipos escoceses, arribó al Manchester con una regla clave: la disciplina es todo.
“La educación de mis padres me ha dado en mi vida diaria mucho más que el fútbol”, le dijo a El Mundo de España cuando explicaba el porqué llegaba al trabajo a las 07:30, cada día
Ferguson se definió como un hombre duro, comprometido, que pide dedicación total tanto a sus jugadores como a sí mismo. Esa devoción al trabajo, unida al gusto por un fútbol muy físico, de amplio despliegue de músculos y velocidad, le llevó a sacar al United del hueco y a desarrollar una racha de éxitos sin precedentes.
Ha sido clave en esto, para apostar por jugadores que no eran del gusto de la afición. El analista Raúl Fain Binda, de la BBC, recuerda que Ferguson contrató a Cristiano Ronaldo y Eric Cantona cuando no eran los astros en que luego llegaron a convertirse.
Por eso, hay ilusión de que con Antonio Valencia, quien firmó para los ‘Red Devils’ esta semana, pase algo parecido. Aunque Fain Binda alerta que Ferguson no contrató al ‘Toño’ para que reemplace a Ronaldo sino para que cumpla una de sus funciones: recuperar la pelota, desbordar y centrar. Eso es todo.
Con su receta, Ferguson lo ha ganado todo y ha contribuido a levantar el nivel de la Liga inglesa, la cual es la más rentable y poderosa del mundo, además de que los ‘hooligans’ han sido vencidos por las nuevas leyes. Ferguson llegó a tiempo para disfrutar la gloria.
Pero, en el camino, también ha desparramado polémicas y contradictores, sobre todo cuando debe dejar en claro que, en el camerino, solo manda él.
Dio un golpe de autoridad cuando echó a su principal goleador, el holandés Ruud van Nistelrooy (2006), por sus discrepancias personales. Lo mismo pasó con David Beckham y Roy Keane, para quienes no encontró reemplazos de inmediato.
Carlos Tévez, recientemente separado del plantel, acusó a Ferguson de perder la última final de la Liga de Campeones por dejarlo en la banca. “No se puede discutir con él. Es como el presidente de Inglaterra. Es imposible. Siempre sales perdiendo”, comentó a la agencia DPA. La fama de cascarrabias de Ferguson aumenta por los agrios debates en que el DT se enfrasca con sus colegas.
Pero es innegable que Ferguson, tras 23 años en el United, ha hecho escuela: ahora mismo, ex jugadores suyos se han convertido en DT: Roy Keane, Steve Bruce (el primer DT inglés de Valencia), Paul Ince (el primer negro en dirigir en la Liga inglesa), entre otros, dirigen al estilo Ferguson.
Los enemigos de Álex Ferguson
Arsene Wenger, el DT francés de Arsenal desde 1996 hasta la fecha, ha sostenido varios dimes y diretes con Ferguson. No obstante, tras 13 años de peleas, Wenger dijo esto: “Si Ferguson se marchara, echaría de menos nuestra rivalidad. Los duelos mentales con él me mantienen despierto” (2008).
El Real Madrid es, curiosamente, el club que más canas saca a Ferguson. El DT, molesto por las tentadoras ofertas que el Madrid hizo a Cristiano Ronaldo, calificó al club de franquista y dijo que Barcelona, el rival de los blancos, tiene más catadura moral. El Real Madrid busca recuperar la hegemonía en Europa.
La prensa no tiene relaciones muy fluidas con Ferguson, sobre todo desde que la BBC de Londres destapó los tratos del técnico con su hijo Jason, representante de jugadores (2004). Desde entonces, Ferguson ha dicho que la prensa inglesa trata ‘con gran perversidad’ a quienes tienen éxito.
Con Luiz Felipe Scolari se enemistó cuando el brasileño era DT de Portugal (2007). Scolari acusó a Ferguson de incitar a su ayudante, Carlos Queiroz, a que se candidatizara como entrenador luso. Cuando Scolari llegó al Chelsea (2008), Ferguson dijo que el brasileño era un DT sin ningún talento especial.
Fuente:diario el comercio Radio Centro Noticias de Ecuador y del Mundo
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