Ayer se cumplieron 13 años del derrocamiento del ex Presidente. Paco Moncayo, Rosalía Arteaga y amigos de Bucaram creen que se debe indagar su cesación.
Los sentimientos cambiaron. Luego de 13 años del golpe que derrocó al ex presidente, Abdalá Bucaram, su enemistad con el general (r) Paco Moncayo parece acabar.
El primer paso para ese acercamiento lo dio su hijo Abdalá (Dalo) Bucaram Pulley. El legislador del PRE ni siquiera saludaba a Moncayo cuando lo encontraba en la Asamblea. A inicios de año, quiso terminar con “esos odios” y fue a la oficina del general retirado y ex Alcalde de Quito para pedirle que le contara su verdad.
Los juicios Los gastos reservados. Este caso investiga un supuesto mal uso de dinero de la Presidencia. La denuncia señala 11 000 millones de sucre. El proceso se inició en 1997 y, según el antiguo Código Penal, estará suspendido hasta que Bucaram sea detenido o se entregue. La mochila escolar. Es otro juicio suspendido. Se indaga el presunto sobreprecio en la compra de útiles e implementos escolares. Según la Comisión Anticorrupción, el contrato fue por USD 40 millones. En ese juicio también fue imputada Sandra Correa, quien era ministra de Educación. Fue condenada a tres años de prisión, pero solo estuvo 18 meses detenida. Ahora se encuentra en libertad. Un fallo polémico. En marzo de 2005, el ex presidente de la Suprema, Guillermo Castro, declaró la nulidad de los dos juicios. Y revocó la orden de prisión contra Bucaram. Así pudo volver al país por unas semanas. Sin embargo, con la caída de Lucio Gutiérrez, la decisión de Castro se desechó. El ex presidente de la Suprema, Jaime Velasco, activó la orden de captura contra Bucaram. La providencia está en vigencia desde enero de 2006. La Corte Constitucional. La defensa del ex presidente Abdalá Bucaram pidió a la Corte revocar los fallos de Velasco. El caso está en manos del juez Alfonso Luz, de la Primera Sala de ese Tribunal. Hasta el viernes pasado, Luz no había presentado su informe. En febrero de 1997, Moncayo era el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. Llegó a ese cargo luego de ser reconocido como héroe de la Guerra del Cenepa con el Perú de 1995. El entonces general vivió de cerca la caída de Bucaram.
Ahora, Moncayo es asambleísta del Movimiento Alianza Libertad. En su despacho privado guarda los documentos de ese momento de la historia. Allí están recopiladas las transcripciones de las reuniones del Consejo de Seguridad Nacional, del Consejo de Generales, la lista de políticos y de periodistas que lo visitaron cuando el gobierno de Bucaram caía.
Todos esos recuerdos le sirvieron para redactar una carta al hijo del ex Mandatario. También lo animó su experiencia personal. Moncayo asegura que él y su familia sufren por la investigación penal que afronta por el contrato para el nuevo aeropuerto de Quito.
En la carta se relatan, entre otros hechos, una velada guerra de papel que venía desde el gobierno de Alberto Fujimori. Para esa época la paz entre Ecuador y Perú era sensible. Pasaron apenas dos años de los combates en la Amazonia.
En enero de 1997, el entonces ministro de Defensa, Víctor Bayas, fue molesto al despacho de Moncayo. Lo increpó por un parte militar, en el cual se evidenciaba un plan para sacar a Bucaram, quien había asumido la Presidencia en agosto de 1996.
Moncayo probó que ese documento era falso. Estaban mal escritos los nombres de generales, de las zonas aéreas, entre otras fallas detectables para un militar. Luego, ese parte fue reproducido por la revista Sí, de Perú, en abril de 1997. Nació el llamado Plan Zorro, que supuestamente se usó para librarse de Bucaram. Ese complot fue denunciado a por el ex Mandatario. Desde entonces, calificó al general (r) Paco Moncayo como un traidor. Ahora que ha leído esa carta, el ex Presidente cambia sus palabras respecto a Moncayo. En un diálogo telefónico con este Diario dijo: “Lo único que podría decir es que es un acto de valentía. El general Moncayo debe recibir mi felicitación y la de todo el pueblo ecuatoriano por denunciar esta verdad histórica. Donde inclusive yo he estado ciego respecto a los responsables”. Los casi seis meses de la Presidencia del líder roldosista fueron tensos. En enero de 1997, en la Academia de Guerra del Ejército, se hizo un ejercicio de seguridad, donde se avizoró lo que el Congreso podía cesar del cargo a Bucaram por incapacidad mental. Ese análisis se cumplió y el país se convulsionó hasta que Rosalía Arteaga asumiera temporalmente la Presidencia, para luego dar paso a Fabián Alarcón, titular del Legislativo. Todo ocurrió entre el 5 y 11 de febrero de ese año. En esa carta también hay una declaración que para el asambleísta Bucaram puede cambiar los juicios por supuesto peculado que afronta su padre (ver breves).
En la misiva, Moncayo escribe “que no vio que se saquen los sacos llenos de dinero desde el Banco Central”. Supuestamente, se llevaron 11 000 millones de sucres. “Si lo hubiera observado, no dude que hubiera ordenado la detención”, dice Moncayo. Ahora, el general cree que se debe crear a una comisión de investigación sobre estos hechos. La ex vicepresidenta, Rosalía Arteaga, apoya esa iniciativa. Ella también se considera una víctima, porque su período presidencial fue reducido junto con el de Bucaram.
Dos de los amigos del ex Mandatario, Alfredo Adum y Nicolás Issa Obando, también piensan que la carta de Moncayo cambia el panorama político. Por eso, no apunta, como en el pasado, a buscar una alianza legislativa para la amnistía. Dalo Bucaram pretende que se conozca la verdad
Pero, hasta el momento, ese pedido parece que no tendrá mucha fuerza dentro de la Asamblea. Vethowen Chica, coordinador de Alianza País, piensa que antes de hablar de una comisión, Bucaram debe resolver sus juicios.
Vicente Taiano, del Prian, cree que esas comisiones no son la solución. Fausto Cobo, de Sociedad Patriótica, piensa que la indagación debe cumplirse en los tribunales, no por comisiones ad hoc. En cambio, Andrés Roche, del PSC, es punzante. “El menos favorecido de una investigación sería el propio Bucaram. Esto es un asunto judicial y no político”. fuente . el comercio
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