El Arzobispo de Guayaquil celebró misa en medio del malestar de la familia del sacerdote fallecido.Diez días después de que el sacerdote guayaquileño
Patricio Dumes concediera una entrevista a EXPRESO (27 enero último), este falleció en su domicilio (6 de febrero) en Olón, provincia de Santa Elena, tras un infarto cardiaco.
Su despedida fue emotiva y sentida. Durante 3 días, en que recibió el postrer homenaje de sus familiares, fieles, sacerdotes amigos y jóvenes que se beneficiaron de su paternalismo, se efectuaron más de una decena de eucaristías y rogativas por el descanso de su alma. Pero, la sorpresa en medio de la congoja y llanto se produjo al mediodía del lunes último.
Luego de las declaraciones previas en que el padre Patricio habló de su resentimiento con el arzobispo de Guayaquil, Antonio Arregui, por su “postura de mucha autoridad”, por el olvido del que fue objeto de parte de la Iglesia jerárquica y más..., ocurrió lo inesperado.
A la iglesia Misericordia de Dios, de Olón, donde el pueblo le rindió su último tributo, acudió el arzobispo Arregui.
Los familiares del sacerdote fallecido no imaginaron la presencia de la autoridad eclesiástica y mostraron su desagrado con estoicismo durante la misa de cuerpo presente, en la que cerca de 30 ministros de la Iglesia despidieron al amigo.
Ante el féretro Arregui dijo “te damos gracias Señor por los beneficios que le concediste a vuestro hijo Patricio... Señor escucha nuestras súplicas para que se abran las puertas del Paraíso para tu hijo Patricio”.
Posteriormente, Arregui se refirió al Buen pastor y sus ovejas. Se produjo la señal de paz y abrazó a la mayoría de curas en su derredor, pero ignoró al padre Federico Gagliardo, a quien retiró el año pasado de la parroquia María Madre de la Iglesia, en Los Ceibos.
La misa terminó cuando más de 600 personas despidieron a Patricio Dumes con un cántico reflejo de su trayectoria: ‘Tú eres mi hermano del alma realmente el amigo...”.
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