Restos confirman existencia de un antiguo cementerio.

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pr07hh060713photo03El hallazgo de ocho osamentas y de un taller de piedra obsidiana en un sector de la urbanización Prados del Condado, sector Rancho Bajo, en Quito, confirmaron la existencia de un antiguo cementerio en la zona.

El descubrimiento se realizó en marzo pasado, explicó María Fernanda Ugalde, arqueóloga a cargo de la investigación, que en una primera fase fue coordinada con el Instituto Nacional de Patrimonio y Ministerio de Patrimonio y desde este año con el Instituto Metropolitano de Patrimonio del Municipio.

En esa primera etapa se encontraron 18 osamentas en la misma zona, en noviembre del 2011, cuando en el sector se construía una vivienda y se divisaron cráneos a 2 m de profundidad.

Los resultados del análisis del carbono 14, al que fueron sometidos estos restos en Miami (EE.UU.), demostraron que vivieron hace 1.600 años antes de Cristo (a.C.), lo que los convierte en los más antiguos asentamientos sedentarios del área urbana de la capital, señaló Ugalde.

Manuel Coloma, investigador del proyecto, explicó que el hallazgo más reciente revela un nuevo descubrimiento del proceso evolutivo de la sociedad ecuatoriana. Pese a que no hay huellas de cerámica ni de agricultura, los últimos restos encontrados en Rancho Bajo muestran que fueron de un grupo sedentario del que no se tenía conocimiento, agregó.

El único material que tenían era la piedra y la madera. Con la obsidiana elaboraban cuchillos, raspadores, martillos, tajadores, astas de flechas y le daban forma para entregarlas como ofrendas. Las herramientas eran usadas en la cacería, para descarnar pieles y trabajar el cuero, con lo que aseguraban la subsistencia del grupo.

Todo el material recolectado de la obsidiana, hasta pequeñas astillas, analizan en un laboratorio de la Pontificia Universidad Católica de Quito investigadores y estudiantes de arqueología. Allí identifican huesos, cuentan los fragmentos para estimar edad, sexo, identificar sus patologías y las causas de su muerte, dijo Paula Torres, estudiante de arqueología.

Al momento está cerrado el sitio donde se encontraron las osamentas. Ugalde indicó que debajo de las casas hay más restos, por lo que pidió apoyo a las autoridades para seguir las investigaciones en los predios desocupados.

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