Los fósiles del primer simio erguido reescriben el origen de la forma de andar de los humanos

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El descubrimiento de fósiles de un mono desconocido, fechado de hace más de 11 millones de años, permite comprender mejor cómo nuestros ancestros empezaron a caminar en dos patas, según un estudio publicado el miércoles en la revista Nature.

Si bien existe un consenso sobre el hecho de que nuestros ancestros se pusieron de pie hace entre siete y cinco millones de años, el cómo sigue siendo objeto de debate en el seno de la comunidad científica.

Algunos consideran que el cambio tuvo lugar cuando todavía vivían en los árboles, enderezándose sobre las dos piernas, mientras que otros defienden que primero empezaron a desplazarse por el suelo a cuatro patas.

El descubrimiento en Baviera (Alemania), de fósiles de un nuevo mono, fechado de hace 11,62 millones de años, cuyos huesos de los miembros inferiores y posteriores están bien conservados, inclinan la balanza en favor de la primera teoría.

“Los fósiles comprenden los restos de al menos cuatro individuos, con un esqueleto parcial suficientemente completo para describir, en detalle, la morfología de los miembros y de la columna vertebral y las proporciones del cuerpo”, explican en el estudio Madelaine Bôhme, de la Universidad de Tübingen, y sus colegas.

Llamado “Danuvius guggenmosi”, el primate tiene unos brazos hechos para saltar entre las ramas y unos miembros posteriores morfológicamente adaptados para caminar.

Este mono tenía además un dedo del pie grande, que le permitía caminar sobre la planta de los pies, según el estudio. Una característica que sugiere que el primate “podría haber caminado con los pies planos sobre las ramas”, explica en un comentario publicado junto al estudio Tracy Kivell, de la Universidad británica de Kent.

“Los miembros de esta especie se desplazaban de una manera hasta ahora desconocida”, según Kivell, que ve en ello “un buen modelo de posible locomoción para los últimos ancestros comunes” a los grandes monos y al hombre.

Los científicos señalaron que este espécimen proporciona evidencia sobre una forma de comportamiento posicional, recientemente identificada y que se denomina “trepanación de extremidades extendidas”.

El simio cuyo fósil se ha encontrado podría haberse colgado de las ramas por los brazos.

Sin embargo, a diferencia de otros simios, como los gibones o los orangutanes, que no usan sus piernas tanto como sus brazos para la locomoción, esta especie tenía extremidades posteriores que se mantenían rectas y podrían haber sido utilizadas para caminar.

Hasta ahora existían varias teorías para explicar el origen del bipedalismo homínido y la gran suspensión de simios, pero no se contaba con evidencia fósil.

De modo que, aunque, como destacaron los responsables de la investigación, serán necesarios estudios posteriores, el hallazgo de este fósil aumenta significativamente el conocimiento sobre la evolución motora de los simios.

Fuente: El Comercio Perú 
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