La NASA anuncia dos nuevas misiones a Venus para 2028

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La NASA anunció ayer dos nuevas misiones a Venus, un planeta que lleva sin ser visitado desde los años 80 por la agencia espacial a pesar de ser el más cercano y poseer ciertas características que lo asemejan a la Tierra. Las misiones, que forman parte del programa ‘Discovery’, serán lanzadas en el período 2028-2030. Tienen como objetivo comprender cómo este mundo, que pudo haber sido el primero habitable del sistema solar, con un océano y un clima similar al nuestro, se convirtió en un infierno.

Las dos misiones, denominadas Davinci + y Veritas, han sido seleccionadas en función de su valor científico potencial y la viabilidad de sus planes de desarrollo. Cuentan con unos 500 millones de dólares de presupuesto para cada una.

Davinci + (Deep Atmosphere Venus Investigation of Noble gases, Chemistry, and Imaging) medirá la composición de la atmósfera de Venus para comprender cómo se formó y evolucionó, así como para determinar si el planeta tuvo un océano alguna vez. La misión consiste en una esfera descendente que se sumergirá en la espesa atmósfera del planeta, realizando mediciones precisas de gases nobles y otros elementos para comprender por qué su atmósfera es un «invernadero desbocado» en comparación con la de la Tierra. Allí se alcanzan temperaturas de hasta 400ºC, suficientes para fundir el plomo.

Además, Davinci + devolverá las primeras imágenes de alta resolución de unas características geológicas únicas conocidas como ‘teselas’, que pueden ser comparables a los continentes de la Tierra, lo que sugiere la existencia de placas tectónicas.

Esta sería la primera misión dirigida por Estados Unidos a la atmósfera de Venus desde 1978. Según la NASA, sus resultados podrían remodelar nuestra comprensión de la formación de planetas terrestres en nuestro sistema solar y más allá.

Por su parte, Veritas (Venus Emissivity, Radio Science, InSAR, Topography, and Spectroscopy) mapeará la superficie del planeta para determinar su historia geológica y, de igual forma, comprender por qué se desarrolló de manera tan diferente a la Tierra. En órbita alrededor de Venus con un radar de apertura sintética, Veritas trazará las elevaciones de la superficie de casi todo el planeta para crear reconstrucciones 3D de la topografía y confirmar si los procesos como la tectónica de placas y el vulcanismo todavía están activos allí.

Veritas intentará averiguar qué tipo de rocas, en gran parte desconocidas, tiene Venus y determinará si los volcanes activos están liberando vapor de agua a la atmósfera.

Redescubrir el planeta
«Estamos acelerando nuestro programa de ciencia planetaria con una intensa exploración de un mundo que la NASA no ha visitado en más de 30 años», dice Thomas Zurbuchen, administrador asociado de ciencia de la NASA. «Utilizando tecnologías de vanguardia que la NASA ha desarrollado y perfeccionado durante muchos años, estamos marcando el comienzo de una nueva década de Venus para comprender cómo un planeta similar a la Tierra puede convertirse en un invernadero. Nuestras metas son profundas. No se trata solo de comprender la evolución de los planetas y la habitabilidad en nuestro propio sistema solar, sino de extenderse más allá de estos límites a los exoplanetas, un área de investigación emocionante y emergente para la NASA», explica.

«Es asombroso lo poco que sabemos sobre Venus, pero los resultados combinados de estas misiones nos dirán sobre el planeta desde las nubes en su cielo a través de los volcanes en su superficie hasta su núcleo», asegura Tom Wagner, científico del programa Discovery. «Será como si hubiéramos redescubierto el planeta».

Además de las dos misiones, la NASA seleccionó un par de demostraciones de tecnología para volar con ellas. Veritas albergará el Deep Space Atomic Clock-2, construido por el Laboratorio de Propulsión a Reacción (JPL). La señal de reloj ultraprecisa generada con esta tecnología ayudará en última instancia a permitir maniobras de naves espaciales autónomas y mejorar las observaciones científicas de radio. Davinci + albergará un espectrómetro de imágenes de ultravioleta a visible (Cuvis) construido por el centro Goddard.

De la Mariner a la Magallanes
En el siglo XXI se han enviado dos misiones a Venus: el satélite Venus Express, de la Agencia Espacial Europea (ESA), que operó entre 2006 y 2014; y la sonda Akatsuki, de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial, que actualmente está en órbita.

Poca cosa comparada con la atención que recibió el planeta entre 1960 y 1980, cuando se enviaron unas 35 misiones. La Mariner 2 fue la primera, al sobrevolar Venus en 1962 y la sonda soviética Venera 9 tomó las primeras imágenes desde su superficie tras aterrizar en 1975. El módulo de aterrizaje de la Venera 13 fue el primer vehículo espacial que envió sonidos desde su superficie. Pero la última misión que lanzó la NASA a Venus fue la sonda Magallanes, en 1989. Esta sonda tomó imágenes con radar de prácticamente toda la superficie antes de su desaparición prevista en la atmósfera del planeta en 1994.

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