Laurent, el niño prodigio de 11 años licenciado en Física que quiere ser biohacker, y conseguir que el ser humano sea inmortal

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Tiene la mirada limpia e inocente de una persona de su edad. Pero esos ojos de niño ya están mirando a un futuro en el que ser humano pueda vivir eternamente.

Los niños prodigio son un fenómeno recurrente a lo largo de toda la Historia de la Humanidad, aunque nos siguen fascinando porque consiguen logros imposibles para el 99% de los adultos.

Laurent Simons es un graduado en Física de la Universidad de Amberes, en Bélgica, que ha cursado toda la carrera de 3 años en solo 9 meses, y además ha obtenido la máxima nota: matrícula cum laude.

Esto ya sería excepcional para un adulto. Pero es que Laurent Simons tiene… 11 años. Tal como nos cuenta nuestra compañera Andrea Núñez-Torrón en Business Insider, Laurent acabó el instituto a los 8 años, y a los 10 años comenzó su carrera universitaria, que terminó en un solo curso.

Simons ya es, también, una estrella de la redes sociales. Su cuenta de Instagram tiene más de 77.000 seguidores. Gracias a ella podemos saber que le gusta salir a pasear con su perro, los deportes al aire libre, y las películas de miedo.

El siguiente paso de este niño excepcional es preparar su doctorado y, al mismo tiempo, completar su Máster en Física por la Universidad de Amberes.

Pero su objetivo a largo plazo, es mucho más ambicioso. El más ambicioso que se ha planteado nunca el ser humano: conseguir la inmortalidad.

Tal como explica en una entrevista en el periódico holandés De Telegraaf, Laurent Simons quiere ser un biohacker, y adentrarse en los aún inexplorados caminos del transhumanismo:

“Quiero poder reemplazar tantas partes del cuerpo como sea posible con partes mecánicas”, explica. “Puedes verlo como un gran rompecabezas. La física cuántica, el estudio de las partículas más pequeñas, es la primera pieza”.

Hoy parece ciencia-ficción, pero los primeros pasos ya han comenzado a darse. La medicina y la informática, al menos desde un punto de vista teórico, no descartan esta posibilidad de hackear el cuerpo humano con partes mecánicas, para alargar y mejorar su funcionamiento.

Laurent Simons, además de ser un genio, también tendrá la edad correcta: dentro de 20 o 30 años, cuando su potencial y sus conocimientos alcancen su plenitud, la medicina y la tecnología también habrán avanzado lo suficiente como para plantearse seriamente ese sueño que nos persigue desde hace milenios: alcanzar la inmortalidad.

 

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