Al menos el 85% de la población mundial ya está afectada por el cambio climático generado por el ser humano

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Los efectos del cambio climático podrían impactar ya al 85% de la población mundial. A esa conclusión llegó un equipo de investigadores que analizó cerca de 100.000 estudios publicados entre 1951 y 2018, relativos al calentamiento del clima, con la ayuda de sistemas informáticos.

Los resultados fueron publicados este lunes en la revista Nature Climate Change, en un artículo bajo el título Mapeo de atribuciones y pruebas basadas en el aprendizaje automático de 100.000 estudios de impacto climático.

“Tenemos pruebas demoledoras de que el cambio climático afecta a todos los continentes, a todos los sistemas” dijo uno de los autores del estudio, Max Callaghan, perteneciente al Instituto Mercator sobre Bienes Comunes Globales y Cambio Climático de Berlín. El equipo científico estableció un mapa del globo y cartografió los impactos del cambio climático.

De ello resulta que el 80% de la Tierra, que alberga el 85% de la población mundial, se ve afectado por fenómenos meteorológicos agravados por el cambio climático. Según los estudios analizados se prevén más modificaciones de temperatura y precipitaciones vinculadas al calentamiento global.

Pero los impactos están menos documentados en los países empobrecidos. Las tendencias en las precipitaciones y temperaturas en África podrían estar vinculadas al cambio climático, “pero no tenemos muchos estudios que documenten las consecuencias de estas tendencias”, explicó Max Callaghan, que ve en ello un “ángulo muerto en nuestros conocimientos sobre los impactos”.

La investigación sobre el cambio climático ha aumentado de forma exponencial en los últimos años, con cerca de 1.500 estudios publicados entre 1951 y 1990, contra 75.000 a 85.000 en el curso de los últimos cinco años.

El equipo científico alemán utilizó un software de aprendizaje automático para analizar y mapear más de 100.000 estudios de eventos que podrían estar relacionados con el calentamiento global. Además, compararon el análisis con un conjunto de datos bien establecidos de cambios de temperatura y precipitación causados por el uso de combustibles fósiles y otras fuentes de emisiones de carbono.

Los especialistas relacionaron los datos climáticos con eventos tales como pérdidas de cosechas, inundaciones y olas de calor y establecieron con precisión una relación entre el cambio a climas extremos y las actividades humanas.

La conclusión a la que arribaron es que el calentamiento global ya afectó al 80% de la superficie terrestre del mundo.

Callaghan precisó: “Tenemos una enorme base de evidencia ahora que documenta cómo el cambio climático está afectando nuestras sociedades y nuestros ecosistemas”. “El cambio climático es visible y perceptible en casi todo el mundo”, dijo, ya que abarca puntos tan extremos en el mapa y sus recursos como la ciudad de Nueva York o Sudán del Sur, en África.

El estudio fue publicado a pocos días de que se inicie, el próximo 31 de octubre, Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), organizada por el Reino Unido en colaboración con Italia, en la ciudad de Glasgow y podría impulsar una compromiso mayor de los gobiernos. En agosto, el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU dedicó un capítulo completo a las consecuencias climáticas extremas de un mundo en calentamiento.

La investigación muestra y ratifica las afirmaciones científicas que indican que el planeta está en camino a un calentamiento de alrededor de 2,7 grados para fines de siglo, un nivel de calentamiento que conduciría a una drástica escasez de alimentos y agua, desastres climáticos mortales y catastróficos y a un colapso del ecosistema.

Los activistas mediambientales y los gobiernos más comprometidos con la baja de emisiones han expresado su preocupación porque varios de los países que más aportan a la contaminación, como China e India, aún no se han comprometido formalmente con un nuevo objetivo de reducción de emisiones para 2030. Justamente, temen que la crisis energética en varias regiones del planeta que ha conducido a apagones y a elevar el precio de la energía trabe a las economías en desarrollo en el camino de eliminar en forma gradual los combustibles fósiles.

La muestra de la gravedad de los acontecimientos climáticos quedó demostrado en EEUU, un país que aún con enormes recursos no ha podido contrarrestar las grandes pérdidas personales y económicas producidas por tormentas severas, incendios, huracanes, tormentas costeras e inundaciones. Según un análisis de The Washington Post estos desastres han causado en 2021 en ese país 388 muertes y más de 100 mil millones de dólares de pérdidas.

El marco político a estas catástrofes es la lucha de las bancadas demócratas en el Congreso de EEUU para aprobar una serie de leyes que aporten cientos de miles de millones de dólares para energías renovables, vehículos eléctricos y programas que ayudarían a las comunidades a adaptarse a los cambios del clima.

Entre los sectores más movilizados se encuentran las comunidades originarias de EEUU, afectadas por el calentamiento global, que reprochan las contradicciones del gobierno de Joe Biden en torno de los aportes a detener el cambio climático. “¿Cómo puede decir que estamos en esta emergencia climática y estar dando vueltas y diciendo que estamos en este punto rojo y al mismo tiempo estar regalando tierras para infraestructura adicional de petróleo y gas?” dijo Joye Braun, una organizadora comunitaria de la Red Ambiental Indígena y miembro de la Tribu Sioux del Río Cheyenne que se manifestó en Washington esta semana.

Los avances científicos de los últimos años se contraponen a las voces negacionistas del cambio climático, ya que han podido demostrar la relación entre olas de calor, huracanes, incendios, entre otros fenómenos, con la acción contaminante de los seres humanos. El estudio publicado en Nature se suma a ese creciente cuerpo de evidencia de que el cambio climático ya está alterando la vida humana a escala global.

La conclusión del estudio de los científicos alemanes respecto de que el 85% de la humanidad está experimentando impactos climáticos puede parecer alta. Pero es “probablemente una subestimación”, dijo Friederike Otto, profesora principal del Instituto Grantham para el Cambio Climático y el Medio Ambiente del Imperial College de Londres, que no participó en el estudio.

El estudio analizó los cambios de temperatura y precipitación promedio, en lugar de los impactos más extremos, para los cuales Otto dice que hay aún más evidencia del papel del cambio climático. “Es probable que casi todos en el mundo experimenten ahora cambios en condiciones climáticas extremas como resultado de las emisiones de gases de efecto invernadero”, dijo.

El costo humano de los eventos climáticos se ha vuelto imposible de ignorar. En el verano boreal, cientos de personas en el noroeste de EEUU y el sudoeste de Canadá murieron a causa de que un calor sin precedentes que abrasó la región, generalmente templada. A esto se sumó que más de 1 millón de personas en Madagascar, en el este de África, corren el riesgo de morir de hambre a medida que una sequía histórica se transforma en una hambruna inducida por el clima. Las inundaciones catastróficas provocaron que personas de Nueva York se ahogaran en sus propios hogares, mientras las inundaciones repentinas anegaron los campos de refugiados en Sudán del Sur, en el norte africano.

Uno de los artículos analizados para el estudio publicado en Nature, por ejemplo, encontró que las muertes por enfermedades cardíacas habían aumentado en áreas que experimentaban condiciones más calurosas. En sintonía con esto, se publicó ayer una carta de unas 450 organizaciones que representan a 45 millones de trabajadores de la salud de EEUU, que llamaron la atención sobre la forma en que el aumento de las temperaturas ha aumentado el riesgo de muchos problemas de salud, incluidos trastornos respiratorios, enfermedades mentales y enfermedades transmitidas por insectos. “La crisis climática es la mayor amenaza para la salud que enfrenta la humanidad”, dejeron las organizaciones de salud .

Sin embargo, en muchos de los lugares que más sufrirán por el cambio climático, Callaghan y sus colegas encontraron un déficit de investigación sobre lo que los cambios de temperatura y precipitación podrían significar para la vida diaria de las personas. Los investigadores identificaron menos de 10.000 estudios que analizan el efecto del cambio climático en África, y aproximadamente la mitad de ellos se enfocaron en América del Sur. Por el contrario, aproximadamente 30.000 artículos publicados examinaron los impactos climáticos en América del Norte.

En los países más empobrecidos, dijeron los investigadores, aproximadamente una cuarta parte de las personas viven en áreas donde se han realizado pocos estudios de impacto, a pesar de la fuerte evidencia de que están experimentando cambios en los patrones de temperatura y precipitación. En los países más ricos, esa cifra es solo del 3%. “Pero indica que no estamos estudiando lo suficiente”, dijo Callaghan, “no es que no esté pasando nada”.

Otto advirtió que esto demuestra que existe una “brecha de atribución” debido a la falta de capacidad y financiamiento para la investigación en los países pobres, así como a la tendencia de los investigadores a reflejar las prioridades de las naciones ricas.

Liz Stephens, profesora asociada de riesgos climáticos y resiliencia en la Universidad de Reading, escribió en un correo electrónico que. Sin buenos datos, los científicos no pueden decir fácilmente qué lugares es probable que se inunden o advertir cuando un desastre está a punto de ocurrir. Los pronosticadores pueden verse sorprendidos por los fenómenos meteorológicos. Las personas vulnerables son menos capaces de salir de peligro.

Otto advirtió que los análisis basados en el aprendizaje automático como el de Callaghan son muy valiosos porque son programas que pueden ayudar a identificar los impactos climáticos incluso en lugares donde no hay suficientes científicos que los estudien.

“Parece una forma muy útil de comprender mejor lo que nos está costando el cambio climático hoy en día de una manera global que es más de abajo hacia arriba”, dijo Otto.

El gobierno de Biden está luchando por reunir apoyo suficiente en el Congreso para un proyecto de ley de 3,5 billones de dólares que proporcionaría incentivos para las empresas de servicios públicos que obtienen una parte cada vez mayor de su energía de la energía solar, eólica y otras fuentes libres de carbono y penalizaría a las que no se muevan con la suficiente rapidez.

Según un análisis reciente realizado por Rhodium Group, una firma de investigación independiente, el proyecto de ley de gastos más grande frenaría las emisiones de gases de efecto invernadero de EEUU en hasta una gigatonelada, pero probablemente llevaría al país sólo a la mitad de sus objetivos para 2030.

Por otra parte, otro estudio publicado en Nature en septiembre último encontró que el 60% del petróleo y el gas metano fósil de la Tierra y el 90% del carbón deben permanecer en el suelo para que el mundo tenga la posibilidad de limitar el calentamiento a 1,5 grados, un umbral que los científicos indican que evitaría a la humanidad al menos los impactos climáticos más desastrosos.

El miércoles, una coalición de más de 380 grupos presentó una petición al presidente Biden exigiendo que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos deje de emitir permisos para nuevos proyectos de infraestructura de combustibles fósiles. Dos días después, se sumaron al mismo reclamo cientos de científicos.

“La realidad de nuestra situación es ahora tan terrible que sólo una rápida eliminación de la extracción y combustión de combustibles fósiles puede evitar las peores consecuencias de la crisis climática”, escribieron los científicos. Pero al responder a las protestas de ayer, la vocera del Instituto Estadounidense del Petróleo, Megan Bloomgren, dijo que frenar las opciones energéticas del país dañaría la economía y la seguridad nacional. “La energía estadounidense se produce bajo algunos de los estándares ambientales más altos del mundo”, dijo al justificar la producción.

En tanto, otro tipo de estudios avanzan para esclarecer los daños de otros tipos de contaminación, como la generada por los productos químicos sintéticos llamados ftalatos, que se encuentra en cientos de artículos de consumo, como recipientes de alimentos, champú, maquillaje, perfumes y juguetes para niños. Esto podría generar unas 91.000 a 107.000 muertes prematuras al año entre las personas de entre 55 y 64 años en EEUU, según una nueva investigación.

Las personas con los niveles más altos de ftalatos tenían un mayor riesgo de muerte por cualquier causa, especialmente la mortalidad cardiovascular, según el estudio publicado el martes en la revista Environmental Pollution. El estudio estimó que esas muertes podrían costar a los Estados Unidos entre 40 y 47 mil millones de dólares cada año en pérdida de productividad económica.

“Este estudio se suma a la creciente base de datos sobre el impacto de los plásticos en el cuerpo humano y refuerza la salud pública y los casos comerciales para reducir o eliminar el uso de plásticos”, dijo el autor principal, Leonardo Trasande, profesor de pediatría y medicina ambiental. y salud de la población en NYU Langone Health en la ciudad de Nueva York.

Se sabe que los ftalatos interfieren con el mecanismo del cuerpo para la producción de hormonas, conocido como sistema endocrino, y están “relacionados con problemas de desarrollo, reproductivos, cerebrales, inmunológicos y de otro tipo”, según el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental.

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