Casi $9 de cada $10 que generan los bancos son resultado de los créditos que dan a sus clientes

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Al contrario de lo que sucede a escala internacional, el cobro por servicios financieros representa menos del 14% de lo que facturan los bancos ecuatorianos.

Las utilidades de los bancos privados sumaron $339′238.130 en 2021. Ese monto significó un aumento del 65% con respecto a los $205′034.790 alcanzados en 2020. Una de las principales críticas al sector es que gana demasiado a costa del bolsillo de los ciudadanos.

Así, por ejemplo, Antonio Romero, ingeniero civil, a través de su cuenta de Twitter expresó que, “gran parte del negocio bancario está en la enorme diferencia entre la tasa que pagan por los depósitos y la que cobran con los créditos. Podrían reducir ese margen, ganar menos y ayudar con financiamiento para que más gente salga de la crisis”.

Este tipo de análisis se han vuelto comunes, tanto en las redes como en la calle, desde que el presidente de la República, Guillermo Lasso, hiciera un llamado público para que las instituciones financieras bajen sus tasas de interés.

Intermediación financiera
Desde la Asociación de Bancos Privados (Asobanca), ante consulta de LA HORA se reconoció que el 86,3% de los ingresos provienen de las actividades de intermediación financiera; es decir, de captar depósitos y colocar créditos; solo el 13,7% proviene de los cobros por otorgar servicios financieros.

“A nivel mundial la tendencia es contraria; es decir, los ingresos por cobros de servicios financieros suelen ser mayores a los que se generan por intermediación financiera. Además, cabe indicar que en el Ecuador el 80% de las transacciones por servicios financieros son gratuitas y las restantes tienen tarifas fijadas por la autoridad regulatoria que es la Junta Financiera”, aseguró el gremio del sector.

¿Los bancos cobran mucho y pagan poco?
Aunque casi $9 de cada $10 de los ingresos bancarios vienen de los préstamos que conceden, esos ingresos no son resultados de tener un amplio margen de intermediación financiera.

Ese margen, también conocido como “spread”, es el diferencial entre la tasa de interés pasiva y la tasa activa; en otras palabras, la tasa de interés que cobran los bancos por otorgar préstamos a clientes, menos la tasa de interés pagada por los bancos a los ahorristas por captar depósitos.

A escala internacional se calcula al spread como la diferencia entre la tasa activa referencial (promedio de todas las tasas que cobran) y la tasa pasiva referencial (promedio de todas las tasas que pagan).

A diciembre de 2021, la tasa pasiva referencial es 5,91% y la tasa activa referencial es 7,44%, por lo que el spread resulta 1,53 puntos porcentuales.

Aurora Vinueza, economista con especialización en auditoría financiera, explicó que el espacio de ganancia de los bancos es más bajo de lo que se podría pensar, aunque el spread varíe entre los trece diferentes segmentos de crédito que funcionan actualmente.

“Las tasas no son una imposición de los bancos, sino resultado de una serie de costos involucrados en el proceso de conceder un préstamo. No es lo mismo dar financiamiento a una empresa con años de funcionamiento que a un emprendedor”, acotó.

De acuerdo con la Asobanca, la tasa de interés representa el costo del dinero en el tiempo e incluye varios componentes:

La tasa que se debe pagar a los depositantes (tasa pasiva) y la tasa que se paga para obtener préstamos de otros organismos y así colocar créditos a sus clientes.
Prima de riesgo de cada cliente.

Impuestos (carga tributaria que en el caso de Ecuador considera impuestos específicos para el sistema financiero, además de los que tienen el resto de las actividades).
Costos operativos (empleados, agencias, seguridad, infraestructura informática, monitoreo y seguimiento del crédito).

Las tasas de interés no se bajan por decreto o voluntad
Cuando se imponen controles de precios en cualquier mercado, lo que ocurre es que la producción se reduce, debido a que los precios impuestos no cubren los costos reales de producción. Esto también ocurre en el sistema financiero, debido a los controles o techos impuestos a las tasas de interés.

El pasado 13 de diciembre 2021, el gerente del Banco Central, Guillermo Avellan, anunció que no se cambiará el sistema de establecer tasas máximas desde el Estado; pero aseguró que con una nueva metodología ahora se calcularán de mejor manera.

Sin embargo, estudios técnicos nacionales e internacionales demuestran que controlar y reducir las tasas de interés de forma artificial, es decir, sin que sea por razones de mercado sino a través de decisiones normativas, excluye a aquellas personas con un mayor perfil de riesgo de la posibilidad de acceder a un crédito y perpetúa su informalidad al no permitirles formar su historial crediticio.

De acuerdo con un estudio de Análisis Semanal, publicado el pasado 7 de diciembre, entre 2007 y 2019 el número de operaciones de crédito se redujo en 0,6%, en promedio anual, mientras el monto promedio en dólares se elevó en 10,1%. Esto significa que la fijación de tasas derivó en exclusión financiera, debido a que las tasas no cubren el costo real que implica otorgar créditos.

Fijación de techos afecta al microcrédito
Un estudio realizado por la Red de Instituciones Financieras de Desarrollo (RFD) señala que los techos a las tasas han afectado principalmente al segmento del microcrédito. Desde que se impusieron los techos a las tasas, dice el estudio, el número de operaciones de microcrédito ha caído de manera continua.

Fuente: La Hora

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