¿Qué prefiere Roger Federer, ser número uno, la Copa Davis o ganar todo?.

0

roger_federer_numero_dos_131014

Roger Federer es conocido por decidir con precisión quirúrgica cuándo competir y cuándo descansar, pero a sus 33 años el tenis lo sitúa ante el dilema de jugar y jugar para convertir el 2014 en un año inolvidable o dosificarse y elegir prioridades.

«Estoy disfrutando en la cancha», dijo Federer el domingo tras conquistar Shanghái. «Todo está yendo realmente bien este año, tengo tantos puntos culminantes en este final de temporada… Normalmente todo se calma en la recta final, pero no es así para mí esta vez».

No miente Federer: si todo le fuera bien al suizo, cerraría el 2014 como número uno del mundo -el más veterano de la historia- y campeón de la Copa Davis.

Ya es desde hoy nuevamente el número dos, y tiene posibilidades matemáticas y reales de arrebatarle el uno al serbio Novak Djokovic, que será padre en los próximos días y podría no jugar en Paris-Bercy, un Masters 1000 crónicamente afectado por las renuncias de las estrellas.

Derrotado en semifinales de Shanghái por Federer, Djokovic perdió 640 puntos respecto de la semana anterior y tiene 11.510 en el ranking de la ATP dado a conocer hoy. Federer, en cambio, sumó 910 y ahora, con 9.080, puede desplazar a Djokovic.

El suizo tiene previsto jugar en Basilea, que entrega 500 puntos al ganador, París (1000) y el Masters de Londres, que premia a su campeón invicto con 1.500 puntos. Seis veces campeón del certamen que reúne a los ocho mejores del mundo, Federer tiene buenas razones para confiar en un séptimo trofeo.

Pocos días después del Masters, el suizo estará sobre la arcilla de Lille para medirse a Francia e intentar conquistar el gran título que le falta, la Copa Davis, donde hay 150 puntos extra para el ranking en caso de que gane sus dos puntos en partidos en los que se decida el título.

Y ahí está la duda: tras años evitando jugarla, la Davis es muy importante para Federer, ya que Suiza está en una circunstancia única, con él en gran nivel y Stanislas Wawrinka jugando la mejor temporada de su vida. Nadie sabe si en el 2015 se repetirá la constelación.

Pero a la Davis hay que llegar fresco, moderando el desgaste de un largo año, y Federer jugó 71 partidos en lo que va del 2014, más que ningún otro rival. Enhebrar Basilea, París y Londres podría darle al suizo los puntos necesarios para reconquistar el número uno -algo inédito a los 33 años y con cuatro hijos-, pero dejarlo sin gasolina para la muy dura final en Lille.

La decisión lógica, que ya tomó en otras temporadas, sería saltarse París, pero entonces sería casi imposible pensar en la reconquista de la cima del ranking, incluso si Djokovic se ausentase del Palais Omnisport de la capital francesa para privilegiar lo que es obviamente más importante para él que cualquier otra cosa: el nacimiento de su primer hijo.

Según el diario suizo Blick, sus patrocinadores premiarían al suizo con cinco millones de dólares extra en caso de que recupere el «uno», pero Federer -que, según el sitio ESPN, podría comprarse 69.000 iPhones, un flamante estadio de fútbol en Brasil o 200 Ferrari con lo que ganó en premios oficiales a lo largo de su carrera- no piensa en el dinero.

Dinero le sobra, no le alcanzarían varias vidas para gastarlo. Lo que Federer quiere es agigantar su gloria, y con Djokovic ocupado en otras cosas y el español Rafael Nadal nuevamente con problemas físicos, sabe que la oportunidad es única. Puede llevarse todo, también quedarse sin nada.

Share.

Comments are closed.