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Andy Murray remonta un partido épico ante Thanasi Kokkinakis

El escocés consigue una remontada histórica a base de carácter competitivo y un tenis mayúsculo, levantando dos sets y 5-2 en contra en el tercero ante Kokkinakis

Sebastián Nogales
8 Min. de Lectura

La magia de la sesión nocturna de la Rod Laver Arena garantiza siempre emociones fuertes, pero lo que se vivió en esta jornada del Open de Australia 2023 es algo que se recordará para la posterioridad. Con una sesión golfa de tenis memorable, Australia trasnochó para ver a uno de sus grandes ídolos locales, Thanasi Kokkinakis, batirse en un duelo apoteósico ante Andy Murray, una leyenda que quiere perdurar en el tiempo con homenajes permanentes al tenis y demostraciones eternas no solo de su calidad, sino de un carácter competitivo y resiliencia difícil de superar en la historia del deporte. Después de más de 5 horas y media de juego, puntos para el recuerdo y alternativas inexplicables para ambos lados, el resultado final fue de 4-6 6-7 (4) 7-6 (5) 6-3 7-5 en favor de Murray que alcanza la tercera ronda del Open de Australia 2023 para medirse a Robert Bautista por un puesto en octavos.

Tras la hazaña conseguida ante Berrettini, había muchas expectativas por ver si Murray era capaz de mantener el nivel o acusaba el esfuerzo realizado. Si algo ha caracterizado al británico en las últimas temporadas es su falta de continuidad en ese máximo nivel que es capaz de alcanzar, pero en el que le cuesta mucho mantenerse durante varios encuentros. Resulta evidente que medirse a un tenista como Kokkinakis en este torneo es de una dificultad suprema y eso fue más claro a tenor del nivel de juego del australiano. Salió completamente desatado a pista en el primer set, consciente de la oportunidad de oro que tenía para consumarse como un tenista todavía llamado a grandes gestas, ahora que le respetan las lesiones. Eludió tres opciones de break del británico al inicio y creció mucho a partir de ese momento, siendo claramente mejor que su rival para adquirir la iniciativa en el marcador.

No era capaz de reaccionar Andy a la oleada de tenis que se le venía encima, con un Thanasi repleto de confianza y que fue quien dio el primer golpe de efecto en la segunda manga. Se situó con ventaja y llegó a sacar para hacerse con el parcial, pero emergieron por primera vez los intangibles de campeón de Murray, que remando con fuerza desde el fondo de pista y cambiando alturas y velocidad, consiguió encontrar resquicios y dudas en el juego de su contrincante. Se desembocó en un apasionante tiebreak en el que hubo un giro de guion inesperado. Y es que, llegados a este punto, todo indicaba que la experiencia del escocés sería clave, pero volvió a pecar de falta de agresividad en momentos cumbre y Kokkinakis recuperó el poder, dictando con su tenis incisivo y metiéndose en pista con decisión para ampliar su ventaja.

Murray restó para mantenerse en el partido durante el tercer set

Lo intentaba Murray con más corazón que tenis; tanto que a veces daba la sensación de desear demasiado la remontada y cometía errores de ansia y precipitación. Esto le llevó a verse con break abajo en el marcador del tercer parcial, lo equilibró y tuvo un 0-30 en el quinto juego que parecía ser el punto de inflexión para comenzar un retorno épico al partido. Sin embargo, puso de manifiesto que no estaba con la confianza necesaria y vio cómo Kokkinakis encadenaba tres juegos consecutivos y se situaba con 5-2 arriba. Sí, han leído bien. Dos sets de ventaja y 5-2 en el tercero. Pero nunca se puede subestimar el corazón de un campeón y Murray siempre lo será. Consiguió hacer un ejercicio de escapismo alucinante y llevó la manga a un tiebreak no apto para cardíacos. Allí, llegaron los errores esperables de un Thanasi sobrado de talento, pero falto aún de aplomo mental para según qué situaciones límite.

Olió la sangre el escualo de Dunblane, que se lanzó con todo a por su presa en el cuarto set. Consciente de que lo más difícil estaba ya hecho y de que había plantado la semilla de las dudas y la desesperación en su rival, Andy elevó su intensidad de piernas, procuró ser más agresivo y dio un zarpazo al marcador con un break en el tramo inicial. No se guardó nada, poniendo las cosas difíciles al australiano en cada punto y luchando con fiereza por todas las bolas. La tensión era evidente y no hizo sino aumentar con una torcedura de tobillo de Kokkinakis que fue solo un susto. Fue capaz de eludir la presión al resto de un perseverante Kokkinakis y terminó con un saque directo de segundo saque, lanzando un aviso de lo que estaba por llegar en un emocionante último parcial.

El partido había entrado ya en la quinta manga, un escenario en el que la gestión emocional adquiría aún más importancia de la habitual. Ambos jugadores estaban exhaustos, pero la adrenalina por las nubes y el deseo de ganar hizo que mantuvieran un nivel de tenis espectacular. Parecía que la tendencia era claramente favorable para Murray, pero el australiano no se iba a dar por vencido y, alentado por la grada, encontró la manera de seguir luchando sin que su mente se resintiera de la ventaja perdida. Tras seis juegos cómodos al saque, en el séptimo se desataron las hostilidades, con un 0-40 para Andy, que gozó luego de otra, y vio cómo todas las opciones eran neutralizadas con maestría por el Thanasi.

Los nervios estaban a flor de piel, pero el escocés se mostraba imperturbable con su servicio y seguía ejerciendo presión tenística y moral sobre Kokkinakis. Las tornas parecían cambiar en el décimo juego, cuando Thanasi se situó con un prometedor 15-30, pero de nuevo emergió con fuerza la grandeza de Andy Murray, que no solo equilibró el marcador, sino que aprovechó ese influjo de ánimos para granjearse nuevas oportunidades al resto. Si bien es cierto que el australiano eludió las tres primeras, dos de ellas con su saque y otra con un potente drive, a la cuarta llegó el desequilibrio en favor de Murray. Cerró el encuentro al saque y honró al tenis con uno de esos encuentros que hacen de este deporte uno de los mayores tesoros de la vida.

Fuente: Punto de Break

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Por Sebastián Nogales Redactor deportivo de Radio Centro
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