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Belleza, pericia, alegría y unidad montubia en el rodeo montubio de Vernaza.

Victor Gonzalez
3 Min. de Lectura

rodeo

El coso de cemento que hace casi un año reemplaza al de caña y tabla estaba repleto la tarde de ayer en la parroquia General Vernaza, del cantón Salitre. Hasta la tribuna dedicada a las autoridades estaba abarrotada.

Allí, el jinete al que en toda la zona lo conocen como Cacao, hacía su demostración de caracoleo, agarrado con una mano al caballo, con sus espuelas amarradas a sus pies que golpeaban el pecho del caballo y el animal que revoloteaba. Era la tercera demostración de la tarde y la plaza estaba encendida de emoción. Eran las 14:00 y la fiesta era total.

La expectativa y emoción habían desbordado en el rodeo de este 12 de octubre, que en el agro costeño se recuerda el Día del Montubio y, en el país, el Día de la Interculturalidad.

El evento reunió a seis haciendas de la región y tuvo a un público delirante desde el inicio, con el desfile de las delegaciones y, luego, con la elección de la Criolla Bonita y su corte.

Las candidatas lucían unos coloridos vestidos y sombreros, montadas en caballos. Incluso cuando el animador señalaba su nombre, la aspirante demostraba su destreza en la monta y algunas hacían piruetas.

Así lo hicieron Daniela Rocío Solís, de la hacienda Caimito, de Yaguachi; Elizabeth Campos Palma, de la hacienda Hnos. Arreaga Macías, de General Vernaza, entre otras aspirantes. En medio de los vivas del público, Campos fue designada Flor Montubia; Jaimi Campos, señorita Rodeo, y María José Salvador, Criolla Bonita.

La Flor Montubia repitió una frase constantemente citada en este escenario: “El rodeo de Vernaza es único, es imitado pero nunca igualado”. Luego de la destreza femenina llegó el rodeo y sus suertes. Caracoleo, lazo, pial (enlazar con el pie), monta de cepo, monta de ganado. Todo bajo un intenso sol y con la cerveza que se vendía en algunas zonas de la plaza, como si no fuera domingo donde está prohibida la venta.

Afuera del coso, una orquesta interpretaba música alegre e invitaba a la gente a bailar, mientras en el interior, Rodolfo Arreaga, conocido como el Chavo, dirigía la participación de las haciendas y sus delegados. Y esa alegría se irradiaba e inundaba el agro guayasense, pues en Salitre, en la T, en la vía Vernaza-Guayaquil, también se daban eventos con similar pasión campesina.

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Director Digital de Radio Centro 101.3 FM
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