Ad image

En aeropuerto de Tababela persisten quejas por atrasos.

Victor Guillermo Gonzalez Delgado
7 Min. de Lectura

taba1_0Tres meses después de inaugurado el aeropuerto de la capital (el 20 de febrero pasado), ubicado en el valle de Tababela, los usuarios no se acostumbran al ritmo de viaje. El malestar por la distancia, traslado y retrasos en vuelos fastidian a viajeros.

“Es moderno, las instalaciones son nuevas, pero la atención al usuario no la veo. Transportarse es un problema. Las labores que antes se hacían en un día ahora toman dos, eso significa gastos adicionales”, dijo Roberto Calderón, agente de aduanas, respecto a buscar ventajas a la operación.

 En los horarios de vuelo tampoco le ha ido bien. “Normalmente llego impuntual por mal tiempo, no hay aviones, equipos…”, reprochó Calderón, quien llegó el lunes anterior desde Guayaquil.

Asegura que antes la ventaja era que alguien (amigos, compañeros de trabajo) comunicaba si había o no mal clima para salir. “Acá no se sabe hasta que se llega (a Tababela) o hasta que se está en el avión. Una vez me tocó sobrevolar dos horas para aterrizar en Quito”, indicó.

Mario Guevara, que labora en el área electrónica, contó que ha viajado cuatro veces en estos tres meses y en todas ha tenido complicaciones por retrasos y por el clima. Vive por la Mitad del Mundo (parroquia San Antonio de Pichincha) y sale de su casa a las 03:30 para tomar el vuelo de las 07:00.

“Las actividades laborales se atrasan también. Los trabajos que debían iniciar a las 08:30 ya no se hacen porque uno sale a las 10:30”, dijo. Y pedía que reabran la terminal anterior.

¿Qué justificativo se dan en el aeropuerto por los atrasos? Que no se puede salir por causa del clima, respondió Guevara.

Juan Cortez, presidente de la empresa de Suministros Militares (Sumil), dijo que la neblina es el principal inconveniente en el cierre o retraso de los vuelos. “Debido a ello se acumulan dos, tres, cuatro vuelos y las salas de espera se tornan una locura”, describió el empresario.

Desde que se inauguró la terminal, Cortez ha viajado trece veces “y fuera de la distancia, que es la afectación de sacar el aeropuerto de Quito por seguridad, el aeropuerto no brinda las facilidades”, sostuvo. Él mira el amontonamiento de gente en los counters, en los tres únicos filtros de acceso de pasajeros y expresa que “los baños son limitados y es más la expectativa de lo que realmente es”, dijo.

Destacó la fortaleza de la terminal: la pista. “Es segura. No hay riesgo. Si lo que Quito quería es seguridad eso hay, pero en comodidad hay limitaciones”.

Mercedes de Andrango, profesora, reprochó, en cambio, que el avión deje a los pasajeros lejos de la terminal. Dijo que ha esperado hasta media hora sentada en el avión para luego ser trasladada en un bus, cuando deberían bajar directo de la manga a los pasillos.

Un funcionario público, que pidió no publicar su nombre, consideró que la inauguración fue una decisión apresurada. Lejos, sin vías de acceso, complica el trabajo. “Antes podía laborar entre Quito y Guayaquil con rapidez, ahora es imposible”, comentó.

Para sortear el saturado tráfico capitalino optó por viajar de noche o de madrugada. “Los lunes generalmente me levanto a las 03:00 para llegar a mi trabajo, en Guayaquil, a las 08:30. Son unas cinco horas antes de empezar la jornada y cuatro de viaje y lo más complicado es la llegada porque la ciudad generalmente tiene mucho tráfico”, detalló mientras recordaba que, en ocasiones, por madrugar, pasa con sueño en el día.

Quiport, concesionaria a cargo de la terminal, indicó que al funcionar la nueva infraestructura hay un tiempo de adaptación. “En cuanto a distancia, el promedio de viaje entre Quito y el aeropuerto es una hora y quince minutos. En tráfico moderado puede ser 45 minutos”. En el caso del clima mencionó que en temporada invernal ocurrían muchos cierres de operaciones en el antiguo aeropuerto por baja visibilidad e incluso por presencia excesiva de agua en la pista.

Se sustenta en un estudio en el cual se reportó que en el 2012 se registraron 133 horas de cierres por el clima, mientras en igual lapso se determinó que la nueva terminal hubiera cerrado solo 103 horas. “El antiguo aeropuerto registró el 30% más de tiempo de cierre del que se hubiera producido en el nuevo en igual periodo”.

Un tuitero, de nombre Andrés Molina, publicó el 10 de mayo que basado en un estudio, el atraso en vuelos ha sido 40% más que en la antigua terminal Solo la semana pasada, las líneas United Airlines, American Airlines, KLM, LAN y Lacsa reportaban a sus usuarios retrasos por cuestiones climáticas.

Pero esos factores no modificaron la evaluación de Quiport a los tres meses de apertura: “Es positiva. Hemos recibido excelentes comentarios de organizaciones como el Consejo Internacional de Aeropuertos y otros organismos relacionados con la aviación internacional… Los problemas iniciales, propios de una nueva infraestructura, se van solucionando”.

Según Quiport, en las próximas semanas (sin especificar cuándo) en la cabecera norte de la pista se instalará el Instrumental Landing System (ILS, sistema de aterrizaje instrumental), un método que permite a los pilotos precisar su aproximación en condiciones de visibilidad reducida. La terminal solo tiene uno de estos equipos, en la cabecera sur. La antigua tenía uno, en la cabecera sur.

La concesionaria indicó que trabaja en la puesta a punto del sistema llamado RVR, que permite medir de manera automática los niveles de visibilidad.

Quiport también analiza la propuesta planteada por la Asociación de Representantes de Líneas Aéreas del Ecuador (Arlae) de instalar luces transversales en la mitad de la pista.

Share this Article
× ¿Cómo puedo ayudarte?