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Fútbol árabe, un retiro dorado desde hace cuatro décadas

Cristiano Ronaldo es la última figura seducida por un contrato millonario en un país árabe para apurar sus días como futbolista, una moda que abrió en 1978 el brasileño Rivelino

Sebastián Nogales
6 Min. de Lectura

Las imágenes de Cristiano Ronaldo posando con su nueva camiseta, la del Al-Nassr saudí, han dado la vuelta al mundo. El portugués se comprometió con el club árabe, que le firmó el contrato más alto de la historia (200 millones por cada uno de los dos años que ha acordado), y fue recibido como un héroe en Riad. Él es el futbolista que debe ubicar en el mapa mediático a la que hasta ahora es una liga situada en el segundo o tercer nivel competitivo. Media hora de música, juego de luces y pirotecnia en el estadio Mrsool Park presidieron el acto de presentación del exdelantero del Real Madrid y Manchester United, que atrajo durante esos minutos la atención de medio planeta.

Un retiro dorado para una estrella que ya lo ha ganado todo en Europa, aunque el propio Cristiano quiera disfrazarlo, a sus 37 años (cumplirá 38 dentro de un mes), como un nuevo reto. «Me da igual lo que la gente diga. He venido para seguir marcando goles y ganando. En los últimos 15 años el fútbol ha cambiado mucho en Arabia. Ahora es mucho mejor. Arabia Saudí ganó a Argentina, la campeona, lo que demuestra su mejora», se defiende. Aunque los 400 millones que ganará también tienen mucho que ver en su decisión. «Mi contrato es único porque soy un jugador único», apuntó.

Pese a que el fichaje del luso por el Al-Nassr parezca una decisión excéntrica, lo cierto es que el caso del portugués es solo el último episodio de un movimiento iniciado en 1978 por el brasileño Rivelino, primera gran estrella que envejecía y era seducida por los petrodólares del Golfo para terminar su carrera. Oriente Medio y su potencial económico se adivina desde hace cuatro décadas como un cementerio de elefantes en el que las grandes figuras mundiales engrosan sus cuentas bancarias antes de colgar las botas.

Imagen principal - El brasileño Rivelino, en 1978, fue la primera estrella en jugar en Arabia Saudí, en el Al-Hilal. Guardiola lo hizo en el Al-Ahli qatarí, mientras que el búlgaro Stoichkov tuvo un paso fugaz por el Al-Nassr, el nuevo equipo de Cristiano Ronaldo
Imagen secundaria 1 - El brasileño Rivelino, en 1978, fue la primera estrella en jugar en Arabia Saudí, en el Al-Hilal. Guardiola lo hizo en el Al-Ahli qatarí, mientras que el búlgaro Stoichkov tuvo un paso fugaz por el Al-Nassr, el nuevo equipo de Cristiano Ronaldo
Imagen secundaria 2 - El brasileño Rivelino, en 1978, fue la primera estrella en jugar en Arabia Saudí, en el Al-Hilal. Guardiola lo hizo en el Al-Ahli qatarí, mientras que el búlgaro Stoichkov tuvo un paso fugaz por el Al-Nassr, el nuevo equipo de Cristiano Ronaldo
DESDE HACE DÉCADAS El brasileño Rivelino, en 1978, fue la primera estrella en jugar en Arabia Saudí, en el Al-Hilal. Guardiola lo hizo en el Al-Ahli qatarí, mientras que el búlgaro Stoichkov tuvo un paso fugaz por el Al-Nassr, el nuevo equipo de Cristiano Ronaldo ABC

Desde que el fútbol explosionó como un negocio económico, muchos han sido los intentos de algunas ligas menores de posicionarse en el mercado, crecer en el negocio audiovisual y competir mediáticamente con los grandes campeonatos europeos. El ejemplo más claro fue el New York Cosmos, fundado en 1971 coincidiendo con la profesionalización del fútbol en Estados Unidos a través de la North American Soccer League (NASL). El club norteamericano se dedicó a fichar futbolistas que estaban a punto de retirarse. Fue el caso de Pelé, Beckenbauer, Neeskens, Carlos Alberto, Julio César Romero o Giorgio Chinaglia. Pero el potencial económico de Oriente Medio y su apuesta por el fútbol han cambiado el destino de los grandes futbolistas, que ahora escogen una jubilación de oro en el desierto.

El camino lo abrió el mencionado Rivelino, que en 1978 se comprometió con el Al-Hilal, el gran rival del actual equipo de Cristiano Ronaldo. El que fuera centrocampista de la selección brasileña desembarcó en Arabia Saudí, donde compitió durante tres temporadas. Su aportación fue 39 goles y un título de campeón para su singular equipo.

No fue el único brasileño que se vinculó con un equipo del Golfo. Carlos Alberto Parreira (preparador físico del Brasil de Zagallo y Pelé durante el Mundial de 1970) aceptó el cargo de seleccionador de Kuwait, a la que clasificó para el Mundial de España 82. Posteriormente también dirigió a Emiratos Árabes Unidos en 1990 y a Arabia Saudí en 1998.

La Liga española también ha sido una gran exportadora de grandes estrellas al fútbol árabe. Precisamente fue el Al-Nassr el equipo que escogió en 1998 el exbarcelonista Hristo Stoichkov, que ganó allí una Recopa de Asia. También Bebeto o Denilson optaron por aceptar las ofertas de Arabia Saudí. Los Emiratos Árabes Unidos se sumaron a la moda del momento: George Weah jugó en el Al-Jazira y Fabio Cannavaro y Luca Toni en el Al-Ahli. Entre 2003 y 2004, Qatar fichó a una treintena de internacionales de países dominantes, entre ellos los franceses Franck Leboeuf y Marcel Desailly, los españoles Pep Guardiola y Fernando Hierro, y el argentino Gabriel Batistuta.

El Al-Sadd contrató a Romario en 2002, al que pagó 1,5 millones de dólares por cien días, y a Xavi Hernández en 2015. Pero sin lugar a dudas, el primer fichaje mediático del club qatarí fue el de Raúl González Blanco en 2012, que desembarcó en el Golfo con 34 años para jugar dos temporadas antes de poner el rumbo final hacia el Cosmos americano.

Fuente: ABC Deportes

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Por Sebastián Nogales Redactor deportivo de Radio Centro
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