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Malvinas Argentinas, la comunidad que logró frenar a Monsanto, el gigante de los transgénicos

Victor Gonzalez
4 Min. de Lectura

Hasta hace poco era conocida principalmente por ser un suburbio de la capital provincial.
Pero en los últimos dos años este poblado de 12.000 habitantes cobró fama internacional por liderar una de las principales batallas ecológicas de América Latina.
Los vecinos de Malvinas Argentinas lograron algo que muchos consideran titánico: frenar un emprendimiento de la multinacional Monsanto.
Esta empresa es la mayor productora de semillas genéticamente modificadas (o transgénicas) del mundo y una de las principales fabricantes de agroquímicos.
Muchos grupos medioambientalistas la consideran el enemigo público número uno, aunque sus productos gozan de popularidad entre un gran número de agricultores.
En 2012, Monsanto anunció la construcción de la mayor planta de semillas de maíz transgénico de América Latina, que iba a funcionar en Malvinas Argentinas.
Sin embargo, la resistencia de la comunidad, liderada por la Asamblea de Vecinos Malvinas Lucha por la Vida, ha logrado frenar este proyecto.
Bloqueo
En septiembre pasado, los asambleístas de Malvinas Argentinas organizaron un festival de música para conmemorar el primer año de su gesta: entre idas y vueltas, el proyecto de Monsanto está paralizado desde 2013.
Y los vecinos aún siguen movilizados, con un campamento de protesta que frena el acceso a la planta y con la organización de una serie de marchas.
Eduardo Quispe, uno de los asambleístas, le dijo a BBC Mundo que el bloqueo se mantiene gracias al apoyo internacional que han recibido.
«La mayoría de quienes realizan ‘el acampe’ son activistas que han venido de toda Argentina y de países como Francia, España, Colombia, Ecuador, Chile y Uruguay», contó.
«Además, han venido a hacer documentales sobre nuestra lucha realizadores de Australia, Bélgica, China, Japón…», señaló Quispe.
A pesar de que algunas de sus protestas fueron reprimidas por la policía provincial, las autoridades locales terminaron cediendo a sus reclamos.
En enero pasado, la Justicia ordenó que se detenga la obra de Monsanto, haciendo lugar al amparo interpuesto por la Asamblea.
El fallo exigió al municipio que paralice el proyecto hasta que se realice un estudio de impacto ambiental y se celebre una audiencia pública.
La multinacional, que opera en Argentina desde hace más de 50 años, tiene actualmente otras cuatro sedes en el país.
Y según el diario Clarín, «ya recibió ofertas de otras provincias donde instalar su planta, entre ellas, San Luis y Buenos Aires».
Lo cierto es que Monsanto aún tiene que presentar su nuevo estudio de impacto ambiental para esta planta, que tiene que ser aprobado donde quiera que se construya.
Y más allá de eso, también tendrá que enfrentar el bloqueo de los asambleístas, que mantienen cerrados los dos accesos a la planta.
Si por decisión propia o ajena la empresa no pudiera seguir adelante con su proyecto paralizado –en el que ya invirtió US$60 millones, según Clarín- sería una de las mayores noticias en la historia del movimiento anti-transgénicos.
Y daría razones para celebrar a la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida, un grupo que se ha ganado la atención de ecologistas de todo el mundo.

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Director Digital de Radio Centro 101.3 FM
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