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Omomyc, el fármaco contra el cáncer que ha logrado reducir un tumor de páncreas en un ensayo clínico de fase I

Radio Centro 101.3 FM
5 Min. de Lectura

Este miércoles se ha conocido que el fármaco Omomyc, una prometedora terapia contra el crecimiento y la metástasis de varios tipos de tumor sólido, ha logrado en un ensayo clínico de fase I detener la progresión de la enfermedad en varios pacientes.

Los resultados del ensayo se han presentado en el la sesión Nuevos fármacos en el horizonte del 34º simposio en objetivos moleculares y terapias del cáncer, celebrado en Barcelona por la Organización Europea de Investigación y Tratamiento del Cáncer (EORTC), el Instituto Nacional del Cáncer estadounidense (NCI) y la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (AACR).

Qué es Omomyc

Tal y como ha explicado la Dra. Elena Garralda, directora de la Unidad de Investigación de Terapia Molecular del Cáncer (UITM)-CaixaResearch del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), «el gen MYC es uno de los objetivos más buscados en el cáncer, ya que cumple con un rol fundamental en el impulso y mantenimiento de muchos cánceres humanos comunes como el de mama, próstata, ovario o pulmón. Hasta ahora, no se ha aprobado para uso clínico ningún fármaco que inhiba el gen MYC».

El Dr. Daniel Massó Vallés, uno de los desarrolladores de Omomyc, explicó en una entrevista a 20minutos  que el fármaco no actúa sobre el gen en sí mismo, sino sobre la proteína que codifica: «Omomyc es una miniproteína que bloquea la proteína MYC, que activa la proliferación celular y está implicada en el desarrollo de muchos tipos de cáncer distintos». Además, destacó que los estudios en ratones e in vitro habían revelado que este enfoque no sólo combatía el tumor primario, sino también la metástasis.

Por otro lado, destacó que el fármaco podría categorizarse como un «tratamiento biológico» ya que se trata de «una proteína de origen biológico que se sintetiza en bacterias: el proceso industrial es una síntesis biológica llevada a cabo en bioreactores».

Una reducción del 8% en un cáncer de páncreas

El ensayo clínico de fase I (es decir, cuyo principal objetivo es testar la seguridad del tratamiento y observar algún signo temprano de su eficacia frente a la enfermedad) comenzó en abril de 2021 con el reclutamiento de 22 pacientes con un abanico de diferentes tumores, incluyendo páncreas, intestino y de pulmón de células no pequeñas. Todos ellos habían recibido varios tratamientos previamente sin obtener éxito.

Posteriormente, se les administró el fármaco por vía intravenosa una vez a la semana en seis dosajes diferentes que iban desde 0.48 a 9.72 mg por kilo de masa corporal. Los investigadores tomaron biopsias de los tumores al inicio del estudio y tras tres semanas de tratamiento para evaluar los niveles de activación del gen MYC y otros indicadores biológicos del cáncer.

A fecha de 10 de octubre, ocho de los 12 pacientes que se sometieron a tomografía computarizada (CT) mostraban una estabilización de la enfermedad, con una detención del crecimiento del tumor. De estos pacientes, dos tenían cáncer de páncreas, tres de colon, uno cáncer de pulmón de células no pequeñas, otro sarcoma y otro cáncer de la glándula salival.

Incluso, Garralda anunció que un paciente con cáncer de páncreas vio una reducción del 8% en su tumor y una reducción de ADN tumoral circulando en su sangre.

Listo para pasar a fase II

«Lo más emocionante», dijo Garralda, «es que los marcadores biológicos muestran que estamos llegando a la proteína MYC. Adicionalmente, los efectos adversos son mayormente leves, lo que es importante cuando empecemos a pensar en los siguientes pasos y en combinar Omomyc con quimioterapia u otras terapias».

Los efectos más comunes fueron reacciones leves a la infusión intravenosa, como escalofríos, fiebre, náuseas, descenso de la tensión arterial y erupción cutánea. Los rangos de dosaje más altos se asociaron a más reacciones fácilmente tratables. El único efecto que realmente limita la dosis fue una inflamación del páncreas que se dio en un solo paciente.

Un análisis de la absorción y procesamiento del fármaco por parte del cuerpo indicó que se mantenía al menos 50 horas en el plasma sanguíneo, pero Garralda cree que esto podría ser significativamente menor de lo que el fármaco permanece en el tumor: «la evidencia en nuestros estudios en ratones sugiere que las concentraciones del fármaco en el tumor son al menos cuatro veces mayores que en la sangre», afirmó.

Fuente: 20 minutos

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