Una operación de corazón impedirá al padre de Meghan Markle asistir a la boda

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Parece que definitivamente Meghan Markle no irá del brazo de su padre al altar en la capilla de San Jorge del Castillo de Windsor el próximo 19 de mayo. Su progenitor, Thomas Markle, anunció el lunes que no acudiría a la boda de su hija con el príncipe Enrique. Al día siguiente, cambió de opinión y dijo que sí iría. Ahora, en un nuevo giro de este drama familiar que ha ensombrecido la ceremonia, Markle, que sufrió un ataque al corazón hace una semana, ha confirmado que no va a viajar a Londres y ha revelado que la causa es que se va a someter a una cirugía cardiaca esta misma semana. En el trasfondo de la ausencia de este padrino fluctuante está el escándalo por la venta de unas fotografías en las que se prueba trajes para el enlace.

“Odio la idea de perderme uno de los mejores momentos de la historia y de llevar a mi hija al altar”, dijo a TZM. Pero el lunes sintió un dolor en el pecho, acudió al hospital el martes y las pruebas que le realizaron determinaron que tiene que ser operado. Con la cirugía, que no ha precisado dónde se realizará —vive en Rosarito Beach, México, donde fue hospitalizado tras sufrir el ataque—, se vuelve a abrir el interrogante a tan solo tres días de la boda de quién llevará a Meghan hasta el altar en una ceremonia que se verá en televisión por medio mundo y que llenará las calles de la ciudad inglesa.

El palacio de Kensington dijo el lunes por la noche que la futura integrante de la familia real atravesaba “un momento profundamente personal”, sin dar mayores detalles. “La novia y el príncipe Enrique piden de nuevo que la comprensión y respeto por ellos se aplique también a Thomas Markle en esta situación complicada”, añadía el comunicado.

El padre, de 73 años, propuso que su exesposa y madre de Meghan, Dora Ragland, ocupara su lugar. Según el tabloide Daily Mirror, que publica unas fotos en las que se la ve vestida de forma informal y con una bolsa de Burberry, ya ha volado de Los Ángeles a Londres.

No hay muchas más opciones, porque ninguno de sus tres tíos, entre los que hay un antiguo diplomático estadounidense y un obispo, fueron invitados a la boda. Tampoco su medio hermano, que llegó a aconsejar públicamente a Enrique que no se casara con Meghan. La familia Markle es un drama: un padre en bancarrota, un medio hermano pistolero, una medio hermana resentida y un sobrino que cultiva marihuana.

Antes de sus problemas médicos, Thomas Markle había dicho que no asistiría para no avergonzar a su hija ni a la familia real, tras haber aceptado ser fotografiado por una agencia de Los Ángeles en situaciones bastante anodinas: mirando fotos de su hija y Enrique —al que no conoce personalmente—, leyendo un libro sobre el Reino Unido o tomándose las medidas para el traje. Las fotos se vendieron a medio mundo por 100.000 dólares (84.000 euros) y, según familiares citados por el Daily Mirror, el hombre se sentía “traicionado” e “idiota”. TZM asegura que él solo recibió 1.500 dólares (unos 1.260 euros).

En una de sus conversaciones con TMZ, Thomas Markle aseguró que su hija no le guardaba rencor. De hecho, aseguró que intentó llamarlo, pero perdió la llamada, y luego recibió un texto en el que le decía que lo amaba y que estaba preocupada por su salud. Dijo además que tampoco creía que la reina Isabel II le guardara rencor por este escándalo. “No creo que la reina esté pensando en lo que yo esté haciendo”, aseguró el exdirector de iluminación de Hollywood y ganador de un Emmy, que dio la mano de su hija al príncipe por teléfono.

La medio hermana de Meghan, Samantha Grant, que tampoco fue invitada a la boda real pero hará de comentarista del enlace para una televisión estadounidense, admitió que la sesión fue idea suya, y que pensó que podría mejorar la imagen que la prensa había construido de su padre.

El episodio llevó al palacio de Kensington a advertir contra cualquier publicación de fotos robadas de Thomas Markle y a pedir que se respete su vida privada. En medio de todas las noticias alrededor de la boda, un sondeo de YouGov, encargado por la organización antimonárquica Republic, revela que el 66% de los británicos no está interesado en la unión entre el hijo de 33 años de la fallecida Diana de Gales, sexto en la línea de sucesión al trono, y la actriz estadounidense criada en Los Ángeles de 36 años.

 

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