Un estudio revela “trampas” para resaltar los efectos negativos del uso de la tecnología en adolescentes

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Uno de los grandes desafíos de la modernidad, tal vez, sea encontrar el equilibrio justo entre vida conectada y desconectada.

Por otro lado, es más común leer y escuchar sobre los hallazgos negativos de la exposición a las pantallas, antes que los positivos. Pero, recientemente, fue publicada en la revista científica Nature una investigación de la Universidad de Oxford denominada “La asociación entre el bienestar del adolescente y el uso de la tecnología digital”, que plantea lo contrario.

El estudio revela algunas “trampas” para resaltar los efectos negativos del uso intensivo de la tecnología. Para la investigación se utilizaron datos de más de 350.000 adolescentes y niños de Estados Unidos y Reino Unido.

¿Qué pasa con las horas de exposición a pantallas?

(IStock)

(IStock)

No es novedad. El uso generalizado de las tecnologías digitales por parte de los jóvenes ha estimulado la especulación de que pudiera afectar negativamente el bienestar psicológico. Inclusive, según varios estudios, no es recomendable exponer a niños de entre 0 y 5 años a las pantallas.

El impacto no siempre es negativo. En este sentido la investigación plantea que debe existir transparencia en los conjuntos de datos que se usan en los estudios para llegar a conclusiones de este tipo. Esa es la clave que hoy podría estar fallando.

Plantea que cientos de variables y observaciones podrían estar sesgadas hacia un efecto negativo de la tecnología.

¿Qué hiciste hoy en internet?

“Poner toda la responsabilidad en la tecnología, es darle mucho poder”, señala a Infobae Roxana Morduchowicz, doctora en comunicación, especialista en cultura juvenil, consultora de UNESCO y autora del libro “Ruidos en la web”.

Morduchowicz asegura que esta nueva pregunta la hacen pocos padres y que lejos de ser invasiva, la idea es invitar a los menores a que cuenten, por ejemplo, qué sitios visitaron, qué los enojó o aburrió.

“Lo que se sabe por estudios en la Argentina y en el exterior es que los chicos se quedan con el primer link que encuentran, que no es necesariamente el más confiable sino, muchas veces, es el que pagó para aparecer primero. Entonces es importante preguntarles cómo hicieron la tarea, que sitios consultaron, y si compararon fuentes“, explica.

“Nos preguntamos cuánto tiempo de pantallas es ´bueno´ o ´nocivo´ para nuestros hijos. Entonces, estudiamos el cerebro de niños y niñas sentados frente a ellas, y cómo se modifican las conexiones sinápticas. ¿Es posible hablar del tiempo de pantallas sin tomar en cuenta lo que cada uno hace con las pantallas?“, pregunta.

“El contexto es lo más importante, y este tipo de estudios ´científicos´ casi no los toma en cuenta. Y que no quepa duda que a un adolescente pobre, migrante, huérfano de Latinoamérica, las horas que está frente a la computadora le son más nocivas que lo que puede pasar con un joven de un contexto socioeconómico diferente”, continúa.

Finaliza: “En vez de ´tiempos´ de pantallas, hablemos de ´momentos´ libres de pantallas. Es mejor porque no es algo que se deba tabular científicamente“.

Fuente: Infobae. 

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