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Perú retoma el confinamiento para evitar un colapso del sistema sanitario

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Perú vuelve al confinamiento. El presidente interino, Francisco Sagasti, anunció la noche del martes una cuarentena de 15 días a partir del próximo lunes en nueve regiones –incluidos el puerto del Callao y Lima Metropolitana– declaradas en riesgo extremo por la pandemia del coronavirus. Para evitar un desborde del sistema sanitario, el Gobierno ha retomado las medidas que había implementado en la primera ola, como la prohibición del transporte terrestre o aéreo en esas jurisdicciones y la restricción de las actividades económicas. Hasta el martes, el país reportaba 1.113.970 contagios y 40.272 muertes por la covid-19.

Las opiniones están divididas respecto del nuevo confinamiento. Unos lamentan que volverán a quedarse sin trabajo porque solo estarán autorizadas las actividades esenciales, mientras otros ven el encierro como la única vía para afrontar aumento de casos de la segunda ola de la covid-19 que, según la primera ministra, Violeta Bermúdez, se dispararon el último fin de semana. Las actividades permitidas son las relacionadas con el abastecimiento de alimentos, banca, salud, agricultura, minería, y parte de la manufactura, el comercio y la construcción.

La ministra de Salud, Pilar Mazzetti, anunció el 12 de enero que Perú había pasado de afrontar un rebrote a encarar la segunda ola. Entonces los médicos ya denunciaban falta de personal y de camas de cuidados intensivos en al menos cuatro regiones: Huánuco, Arequipa, Ayacucho y Huancavelica. Cientos de ciudadanos rogaban en Twitter ayuda para encontrar espacios de cuidados intensivos para sus parientes, en especial en la capital, una situación que aún se mantiene. El presidente de la Sociedad Peruana de Medicina Intensiva, Jesús Valverde, estima que el déficit de unidades de cuidados intensivos es de 1.300 camas, además de la escasez de personal especializado, que ni siquiera alcanza para atender las 1.800 camas existentes.

Bermúdez informó que el Gobierno ha aprobado entregar un subsidio de 164 dólares a 4,2 millones de hogares “en situación de vulnerabilidad” en las nueve regiones declaradas en riesgo extremo –Ancash, Apurímac, Callao, Huánuco, Huancavelica, Ica, Junín, Lima y Pasco–. Sin embargo, las autoridades aún no saben cuándo empezarán a pagarlo. La entrega de los subsidios para enfrentar la cuarentena durante 2020 fue uno de los focos de contagio del nuevo coronavirus, en especial en los territorios de los pueblos indígenas amazónicos.

Perú pasó por un confinamiento entre marzo y junio de 2020, que se tradujo en una contracción de su economía del 30% solo en el segundo trimestre, el peor registro de su historia. En ese lapso, más de 6,7 millones de personas se quedaron sin empleo. Antes de la pandemia, el 70% de la fuerza laboral en Perú era informal, una cifra que no ha sido actualizada tras el golpe de la pandemia.

En la segunda semana de enero, cuando las cifras de contagios y fallecidos diarios se asemejaban a los peores momentos de la primera ola, algunos gobernadores regionales pidieron al Gobierno decretar cuarentenas localizadas, pero ello no ocurrió. El ministro de Economía, Waldo Mendoza, sostenía que se trataba de un rebrote y no veía necesarias medidas “tan extremas”. El presidente Sagasti, tampoco. El coste económico del confinamiento de 2020 ha tenido un efecto traumático.

Situación límite
El ministro Mendoza reconsideró su posición este miércoles. “Las medidas van a tener un impacto, pero en este momento hemos considerado que para proteger la salud hay que hacer un sacrificio macroeconómico. Habrá un pequeño bajón en febrero, pero la solidez de la economía peruana no está en cuestión”, expresó en una conferencia de prensa. En las nueve regiones en situación de riesgo extremo, aquellos que no trabajen en actividades consideradas esenciales solo podrán salir a hacer compras o actividad física durante una hora. La ministra Bermúdez informó en un noticiero de televisión que quienes infrinjan las medidas serán recluidos en un local municipal hasta la mañana del día siguiente, y no tendrán derecho a realizar trámites en el Estado ni recibir un subsidio.

Bermúdez añadió que el Ejecutivo ha coordinado con los gobiernos municipales para “atender de manera especial las ollas comunes y los comedores populares”, las dos formas en las que los peruanos están paliando el hambre desde el golpe a la economía del año pasado. “Hemos llegado a una situación límite”, agregó. Si bien Perú ha firmado en enero un contrato con la farmacéutica china Sinopharm, aún no hay fecha para la llegada de la primera remesa de vacunas.

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