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Putin y Merkel discuten la posible producción conjunta de vacunas

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La canciller alemana Angela Merkel y el presidente ruso Vladimir Putin mantuvieron ayer una conversación telefónica en la que exploraron nuevas posibilidades de estrechas la cooperación entre ambos gobiernos en la lucha contra la pandemia. Acordaron que los Ministerios de Sanidad y equipos de expertos que asesoran a los gobiernos de Berlín y Moscú continuarán la discusión en sucesivos contactos, según confirmó el portavoz de gobierno de Merkel. El Kremlim fue más preciso y desveló que lo que se está explorando es la posibilidad de producir conjuntamente las vacunas. “Se hizo hincapié en las posibles perspectivas de producción conjunta de vacunas”, decía el comunicado, “se acordó continuar conversando sobre el tema entre los Ministerios de Sanidad y otras estructuras especializadas de los dos países”.

Esta conversación se produce cuando Rusia ha vacunado ya a un millón de personas con la cuestionada Sputnik V y enviado remesas de esta vacuna a Argentina, Venezuela, México y Bolivia, en medio de reproches internacionales por estar aprovechando la vacuna para aumentar su influencia geopolítica en esos países. Putin ha reconocido, sin embargo, que Rusia carece de medios para la producción a gran escala y ha buscado acuerdos de cooperación con India, que producirá cien millones de dosis de la vacuna rusa, además de Brasil, China y Corea del Sur. La potencial cooperación con Alemania surge además en un momento en el que el gobierno de Berlín está recibiendo crecientes críticas por la lentitud con la que se aplica la vacuna y por la política de producción adherida a Europa, que la gran coalición sigue defendiendo contra las acusaciones de ineficiencia de la oposición, que considera la política de compra y distribución a través de Bruselas como un lastre.

Alemania ha vacunado a unas 270.000 personas y, a este ritmo, difícilmente cumplirá con los plazos establecidos. El ministro de Sanidad, Jens Spahn, ha garantizado que “todos podremos habernos vacunado a final del segundo trimestre”, pero al mismo tiempo comenta imaginativas estrategias que no aportan precisamente tranquilidad. Para agilizar el proceso ha planteado la posibilidad de retrasar la aplicación de la segunda dosis, la de recuerdo, prevista en principio tres semanas después de haber recibido la primera.

Así podrían aprovecharse las remesas ya disponibles para ampliar la vacunación en las primeras semanas. Incluso ha contemplado obtener seis dosis de cada envase, que contienen teóricamente cinco, aprovechando el hecho de que se ha comprobado en la práctica que llegan con algo más de contenido de vacuna que el estrictamente necesario. El laboratorio BioNTech, sin embargo, advirtió ayer que la eficacia máxima de su vacuna contra el covid-19 no está garantizada si se retrasa la administración de la segunda inyección.

“La eficacia y la seguridad de la vacuna no han sido evaluadas para otros calendarios de dosis”, corrigió también la decisión de Dinamarca, que el lunes anunció que dejará pasar hasta seis semanas entre las dos dosis, o Reino Unido, que deja pasar 12 semanas. La empresa desaconseja igualmente rebañar los envases para multiplicar las dosis.

Con datos de 11.897 nuevas infecciones y 944 muertes en las últimas 24 horas, Merkel mantuvo ayer una videoconferencia con los presidentes de los Bundesländer en la que se decidió prolongar el cierre decretado a mediados de diciembre hasta final de enero, lo que significa que seguirán cerrados gastronomía, ocio, cultura, deporte y comercio, excepto supermercados y farmacias. Merkel anunció además la nueva limitación de la libertad de movimiento en un radio de 15 kilómetros desde el domicilio en las zonas que superen los 200 casos por cada cien mil habitantes durante siete días y la prolongación hasta finales de enero del cierre de colegios, lo que incluye la primera semana de febrero que en el calendario escolar corresponde a vacaciones de invierno.

Las guarderías permanecerán también con solamente servicio de mínimos para hijos de personal imprescindible, como médicos o policías. Se mantiene la prohibición de reuniones de más de 5 personas pertenecientes a un máximo de 2 núcleos familiares y los viajeros que procedan de zonas de riesgo deberán someterse obligatoriamente a un doble test, al principio y al final de la cuarentena, también obligatoria. Merkel reconoció además que la mutación del virus procedente de Reino Unido está aumentando la propagación de la enfermedad en las últimas semanas, a la espera de un informe detallado que estará listo el 17 de enero, e insistió en la necesidad de seguir limitando al máximo los contactos. Mencionó que la incorporación de más vacunas agilizará la inmunización en las próximas semanas y subrayó que tanto ella como los presidentes de los Bundesländer de forma unanimidad apoyaban la “vía europea” de compra y distribución de las vacunas.

El hecho de que la política alemana haya entrado en año electoral ha tenido como consecuencia la ruptura de la unidad interna entre los miembros de la gran coalición y dificulta la toma de decisiones impopulares. Funcionarios del Ministerio de Finanzas han lanzado graves críticas contra la política del ministro de Sanidad y las diferencias entre los presidentes de los Bundesländer eternizan y enrarecen las videoconferencias con la canciller, convertidas en una especie de escaparate de campaña en el que pesan más los ataques y críticas que la eficacia ejecutiva.

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