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Reformas en plan de estudios y enseñar valores, piden educadores de planteles de Guayaquil

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Tras la puesta en escena de varios hechos cotidianos en los que afloran las virtudes y defectos de un buen número de  habitantes de Guayaquil, en las redes sociales de este Diario se debatió el tema. Asimismo, educadores dieron su punto de vista en lo académico.

Entre estas malas prácticas se evidencian a diario casos de ciertos ciudadanos que dejan pasajeros en media vía y de  usuarios que piden quedarse en cualquier lugar, irrespetando las normas y poniendo en riesgo  sus vidas. También hay quienes colocan restos de monitores de computadoras u otros artículos  para reservar espacios afuera de locales.

Estos son solo algunos de los hechos más frecuentes. Por ello, en redes sociales, más de mil lectores intercambiaron opiniones sobre lo positivo y negativo de las características que demuestran  un buen número de los guayaquileños en sus actividades cotidianas.

Y ahí, en medio del debate, Solange García sostuvo que el guayaquileño es educado, cortés. “Lo que ocurre es que hemos recibido gente de otras provincias”, dijo y agregó que  “hay de todo, pero no hay que confundir. No todo el que vive en Guayaquil es guayaquileño”. Sin embargo, la esmeraldeña  Melissa Bravo, quien reside en Guayaquil, argumentó que varias veces le ha tocado corregir a  guayaquileños que botan basura o a quienes no saludan al entrar a un sitio. Aclaró que no son todos.

La guayaquileña Graciela Santamaría dijo que no se trata de ser de alguna localidad, sino de tener claro el papel de un buen ciudadano, que cumpla con sus derechos y deberes. Aseguró que hace falta “mucha cultura”, que proviene de la educación de los hogares.

El machaleño Carlos Luis Encalada, quien lleva diez  años viviendo en Guayaquil, contó que ha percibido aspectos buenos y malos de los habitantes de esta ciudad.  “Los defectos: tratan de ‘revolarte’ en lo más mínimo, siempre sabidos, no les gusta hacer fila. Y el servicio al cliente es pésimo”, citó. “Si como ciudadanos mejoráramos en estos aspectos, Guayaquil sería una mejor ciudad”, agregó.

Varios educadores consultados por este Diario expusieron qué se puede hacer para corregir, en parte, estos defectos.

Maritza Salazar, rectora del colegio Letras y Vida, dijo que  “se han normalizado”  malas conductas como los tramitadores que convencen al usuario para pagarle y agilizarle el trámite, así como la falta de caballerosidad al no ceder el asiento.  Por ello, Ketty Flores, exrectora de los colegios Guayaquil y Leonidas García, considera vital volver a asignaturas como Cívica y Moral.

Opiniones de educadores

Raquel Maquilón, rectora Ecomundo: Nuestra función consiste en fortalecer el pensamiento crítico

“Frente a ciertas prácticas que se han ‘normalizado’, como institución educativa, nuestra función consiste en fortalecer el pensamiento crítico de los estudiantes, permitiéndoles que tomen distancia para que puedan observar estas prácticas y entender por qué se llega a actuar de una forma y cómo afectan ciertos actos en nuestras relaciones; elevar su nivel de conciencia y guiarlos sobre su rol en la sociedad.

Lo más relevante es alinearse a una visión que implemente dentro de su pedagogía la riqueza de vivir en armonía y accionar en valores. Cuando esta pedagogía esté clara y asimilada en cada familia y docente, podremos construir una mejor sociedad y superar debilidades.

Ante la realidad que vivimos (crisis de valores), reformar pénsums o añadir asignaturas es coyuntural (…). No basta con 45 minutos de una materia, si no se trabaja transversalmente en la malla y colaborativamente con las familias (…). Será importante revisar qué está pasando en los hogares”.

Maritza Salazar, rectora colegio Letras y Vida: La falta de valores de los padres se refleja en sus actos

“Considero que los hogares, las familias, los educadores debemos trabajar más en valores, pero no en discursos sino en acción, podríamos fortalecer, haciendo que los emprendimientos sean de calidad, cumpliendo con  medidas, siendo honrados, no engañando al consumidor.

También (hay una) falta de valores que los padres de familia reflejan día a día a sus hijos, como por ejemplo el pago de pensiones. Algunos se aprovechan de que los distritos dicen que no se les puede retener los documentos por falta de pagos, entonces no cancelan, van a los distritos a exigir que se les den los documentos sin pagar y luego los cambian de colegio y van así cambiándoles sin importarles lo que representa psicológicamente los cambios para ellos.

(…) que en el pénsum sea materia obligatoria Moral y Urbanidad, Servicio al Cliente, Normas de Sanidad, etc. Es importante reflexionar sobre el sentido de pertenencia a su pueblo, pues en ocasiones valoran lo de otros lugares y no lo de su patria”.

Nancy Gutiérrez, rectora José Domingo Santistevan: Los hogares ya no cumplen con  su rol de formación y control

“Debido a los cambios que experimentan la sociedad y los hogares actuales, que por diferentes razones ya no cumplen con su rol de formadores y controladores del comportamiento de los hijos, los hábitos positivos se han ido deformando.

En lo pedagógico es de desear que en los planteles se insista en fortalecer la formación en valores, para que desaparezca la ‘viveza criolla’ y se viva con responsabilidad y respeto.

Para eso, en el plantel  hemos  realizado un proyecto de valores y  buenas costumbres. Es imperativo que de urgencia se revisen los planes de estudio, se retomen asignaturas de Urbanidad, Moral, Historia Patria… para mantener a la colectividad  pendientes de actuar respetando las leyes. Se debe restituir la actividad de escuela para padres.

Lamentablemente, por efectos de la actual ley, la autoridad del educador se ha visto disminuida y desmejorada; la incomprensión por parte de los padres  motiva a que no se pueda educar de una forma más rigurosa y exigente”.

 

Ketty Flores, exrectora del colegio Guayaquil y Leonidas García: La escuela de padres debe tener sostenibilidad y obligatoriedad

“El hogar es la primera escuela, el primer entorno del niño. Ahí se debe inculcar con el ejemplo y  la práctica, los valores y principios. Y en los colegios se debe fomentar con el ejemplo.

Sí es importante reinsertar en el currículo las asignaturas de Moral, Cívica, Urbanidad desde los primeros años del currículo. Aparte de ello, en las escuelas y colegios se las debe  fomentar en los minutos cívicos, en  carteleras,  pregones, desfiles, donde los estudiantes sean partícipes.

Lastimosamente, las sanciones que se aplican a estudiantes por las faltas disciplinarias han sido uno de los factores que han originado el mal comportamiento, y repetitivo en ocasiones, y han restado la respetabilidad del docente. En los hogares no se educa, parece que los padres han perdido la brújula para formar y  guiar a sus hijos. Se deben reestructurar las escuelas para padres, (hoy,  Educando en familia) es un importante programa que debe tener sostenibilidad y sobre todo obligatoriedad en la asistencia de los padres e hijos”.

María Elena Carrillo,  rectora  San José de la Beneficencia: ‘Rescatar prácticas de antaño que muestren nuestra cultura’

“Debemos desde la escuela impulsar campañas de valores cívicos que rescaten esas cualidades y características de los guayaquileños, que deben motivar algunos cambios de conducta  y trabajar desde el hogar y la escuela para rescatar esas prácticas de antaño que nos permitan demostrar nuestra cultura y educación siempre.

Se debería reformar el currículo nacional  vigente para introducir asignaturas (Cívica, Ética y Urbanidad) que se estudiaban hace algunos años. De esa forma se podría contribuir a concienciar la necesidad de fortalecer estos valores cívicos que se puedan llevar a la práctica en los actos cotidianos de cada uno de los ciudadanos, en beneficio de nuestra bella ciudad. Que los docentes implementen estrategias que tengan como objetivo  crear una verdadera conciencia ciudadana, para que cuando salgan de las aulas sean ciudadanos proactivos con plena conciencia de su identidad. Si se potencian valores no será necesario luego  imponer la sanción”.

Mariuxi Velarde, directora del Liceo Panamericano (Centenario): Si queremos lograr un cambio, debemos empezar a tiempo

“Los educadores tenemos una tarea de vital importancia, colaboramos con la familia y con Dios. Día a día sensibilizamos a los estudiantes para que actúen de manera adecuada y puedan vivir en armonía.

Es verdad que muchos guayaquileños tienen actitudes equivocadas, querer ser el primero en la fila, no respetar espacios o lo que dice la gente: ‘viveza criolla’, pero si queremos lograr un cambio, debemos empezar a tiempo.

Es importante formarlos desde pequeños, motivándolos a respetar a sus compañeros, mantener una autodisciplina. Si yo sé que existe el otro, y que mi derecho termina donde empieza el derecho de mi compañero, puedo respetarlo y respetar su espacio. Esto se visualiza en el aula, en la casa y mañana lo harán en espacios públicos. En el Liceo enseñamos valores, no de palabra, sino de acción. En nuestro programa de valores  vivenciamos un valor cada mes.

Apoyaría el cambio de actitudes (en los adultos), el ser firmes en cumplir las normas”.

Con información del Universo. (Diario digital de Ecuador)

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