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Se dilata el acuerdo para un nuevo proceso constitucional en Chile

Radio Centro 101.3 FM
7 Min. de Lectura
Casi un mes después de celebrarse el referéndum que rechazó la propuesta de la Convención Constitucional, los partidos aún negocian los términos de la siguiente

Lentamente y sin urgencias se desarrollan hoy las negociaciones entre partidos políticos para acordar el marco en el que se realizará un nuevo proceso constituyente en Chile, después de que el pasado 4 de septiembre un 62% de los chilenos rechazara la propuesta hecha por la Convención Constitucional tras un año de trabajo.

De la premura de los primeros días, en que todos los actores instaban a cerrar un acuerdo en menos de 15 días, se ha pasado a encuentros y conversaciones distanciadas que han posibilitado que tanto oficialismo y oposición sopesen mejor cuál es la mejor alternativa que facilite la elaboración de una carta magna consensuada.

Lo anterior se da, además, en medio de un reordenamiento de las fuerzas políticas. Varios de los exlíderes de la Concertación (conglomerado que gobernó durante 20 años) que estuvieron por el «rechazo para reformar» han renunciado a sus respectivas colectividades -principalmente la Democracia Cristiana y el Partido Radical- para sumarse al movimiento de «los Amarillos» y conformar un partido de centro donde confluyen sectores de la izquierda moderada.

Lo lento del proceso ha implicado que sectores del Frente Amplio y el Partido Comunista pongan en duda la verdadera voluntad de la derecha por acordar un nuevo proceso, tal como lo prometieron en campaña. Si bien, algunas voces en Renovación Nacional y la UDI han expresado la idea de no avanzar en ese sentido, los presidentes de estos y Evopoli han reafirmado su compromiso. Quienes tampoco se inclinan por un nuevo proceso es el Partido Republicano.

De la premura de los primeros días, en que todos los actores instaban a cerrar un acuerdo en menos de 15 días, se ha pasado a encuentros y conversaciones distanciadas que han posibilitado que tanto oficialismo y oposición sopesen mejor cuál es la mejor alternativa que facilite la elaboración de una carta magna consensuada.

Lo anterior se da, además, en medio de un reordenamiento de las fuerzas políticas. Varios de los exlíderes de la Concertación (conglomerado que gobernó durante 20 años) que estuvieron por el «rechazo para reformar» han renunciado a sus respectivas colectividades -principalmente la Democracia Cristiana y el Partido Radical- para sumarse al movimiento de «los Amarillos» y conformar un partido de centro donde confluyen sectores de la izquierda moderada.

Lo lento del proceso ha implicado que sectores del Frente Amplio y el Partido Comunista pongan en duda la verdadera voluntad de la derecha por acordar un nuevo proceso, tal como lo prometieron en campaña. Si bien, algunas voces en Renovación Nacional y la UDI han expresado la idea de no avanzar en ese sentido, los presidentes de estos y Evopoli han reafirmado su compromiso. Quienes tampoco se inclinan por un nuevo proceso es el Partido Republicano.

En todo caso, como hizo ver el sociólogo y exasesor Eugenio Tironi, el estado actual de las cosas sería el mismo si hubiera ganado el «apruebo para mejorar» por cuanto varios de la izquierda también estarían dudando en cumplir su palabra.

Obstáculos

Dos son los puntos que bloquean las negociaciones hoy. El primero dice relación con el nivel de participación que tendrán los expertos, pues la derecha, en sus inicios, empujó para que ellos formaran parte del nuevo órgano constituyente que todavía no tiene nombre, ya que nadie quiere bautizarlo de convención.

El segundo se refiere a «los bordes» o márgenes de acción que se le darían a los futuros constituyentes. Esta idea fue presentada hace dos semanas por la derecha, señalando que para asegurar el éxito del proceso se debía dar un mandato claro de qué se podía o no abordar en la redacción del texto y así evitar todo intento refundacional del país. Aunque la izquierda leyó esto como una limitación del accionar de ese órgano, con el paso de los días ha comenzado a sopesarlos.

En esto ha influido el hecho de que el presidente Gabriel Boric ha recogido las dos ideas y se ha pronunciado a favor de que el proceso escuche a los expertos y tengan ciertos «bordes».

Órgano paritario

Este jueves, la oposición y el oficialismo se sentaron nuevamente a conversar con sus propuestas oficiales sobre la mesa. Hay avances en orden a crear un órgano paritario cuyos miembros sean elegidos; que los independientes sean incluidos en las listas de partidos y considerar escaños indígenas, pero sin aún acordar el cómo.

Difieren eso sí de los márgenes; mientras para la DC, el Socialismo Democrático (partidos Socialista, Radical y PPD), y el pacto Apruebo Dignidad (FA y el PC) debieran ser mínimos, RN, UDI y Evopoli apuestan por extenderlos incluso asegurando la permanencia del Senado que en el texto rechazado había sido eliminado.

Pese a ello coinciden en que la futura Carta Magna de establecer que Chile es un estado unitario con lo que se despeja el tema de la plurinacionalidad; el respeto a los emblemas nacionales; libertad de religión y derecho a la propiedad; y la autonomía de los tres poderes del Estado, lo que podría dejar en el olvido contar con una justicia indígena.

Las negociaciones deberán resolver si los expertos tendrán algún papel mayor que el de meros consejeros y si habrá participación de la ciudadanía. Esto último se ve poco probable porque las fechas que se manejan son elegir a los constituyentes en abril de 2023, para que en octubre (es decir en 6 meses) entreguen la nueva propuesta que será sometida a plebiscito obligatorio en diciembre del próximo año.

Fuente: ABC

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