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Violencia policial Ketamina, un tranquilizante para caballos, la nueva arma de la policía en EE.UU.

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Una droga llamada ketamina que se inyecta como sedante durante los arrestos y que tiene su origen como un “tranquilizante para caballos”, volvió a poner la luz sobre el accionar de la policía en Estados Unidos, especialmente después de que un joven negro llamado Elijah McClain murió en los suburbios de Denver.

La policía detuvo a Elijah McClain, de 23 años, en la calle en los suburbios de Denver el año pasado después de considerar sospechoso al joven negro. Llevaba un pasamontañas. Y acababa de salir de un kiosco donde compró unos snacks, pagó y se fue.

Fue arrojado al piso, con una maniobra de estrangulamiento, amenazado con un perro y una pistola paralizante. Ante de morir,  lo sometieron a otra herramienta policial: una inyección de ketamina.

Los paramédicos lo inyectan en personas como McClain como sedante, a menudo a instancias de la policía que cree que los sospechosos están fuera de control.

Elijah McClain. Foto: archivo

Elijah McClain. Foto: archivo

Oficialmente, la ketamina se usa en emergencias cuando existe un problema de seguridad para el personal médico o el paciente. Pero se encuentra cada vez más en los arrestos y se ha convertido en otro punto álgido en el debate sobre las políticas policiales y la brutalidad contra las personas de color.

La policía en Estados Unidos carga este año con al menos dos casos de brutal accionar: la muerte de George Floyd por asfixia, y los siete tiros contra Jacob Blake por la espalda.

Un análisis de The Associated Press sobre las políticas sobre ketamina y los casos en que se usó la droga durante los enfrentamientos con la policía reveló una falta de capacitación policial, estándares médicos contradictorios y protocolos inexistentes que han resultado en hospitalizaciones e incluso muertes.

¿Qué es la ketamina?

Conocida como “Special K” o “Kit Kat”, la ketamina es un fármaco que empezó a ser usada para tranquilizar caballos y que, por su potencial alucinógeno, luego comenzó a venderse en todo el mundo como droga recreativa.

Restos de ketamina fueron encontrados en el cuerpo del fiscal argentino Alberto Nisman, según los resultados de la pericia toxicológica que realizó la Gendarmería.

Su potencial como tratamiento contra la depresión (en dosis considerablemente más bajas que las usadas como droga sintética) le borró su mala fama. Hasta que cayó en manos de la policía en Estados Unidos.

Ketamina es también una droga recreativa.  Foto: dea.gov

Ketamina es también una droga recreativa. Foto: dea.gov

Otro caso

Elijah McKnight es otro caso de abuso policial con ketamina.

Según la CNN, Elijah McKnight admite que estaba borracho en lo que terminó siendo una noche de pesadilla. El joven de 25 años dice que había estado tomado Jim Beam con un amigo antes de desmayarse camino a casa en la vereda en las afueras de Aurora, Colorado. Ahí lo encontraron los ayudantes del alguacil.

Lo despertaron de un codazo y la conversación fue tranquila durante los primeros minutos. Los agentes le dijeron que solo estaban comprobando si estaba bien. Pero el encuentro terminó con McKnight con soporte vital después de que le inyectaran una dosis alta de ketamina.

“Estoy agradecido de estar vivo”, dijo McKnight a la CNN. Pero está convencido de que se está abusando del uso de ketamina en las llamadas a la policía cuando no existe una necesidad médica.

“Están siendo perezosos. Supongo que no querían lidiar con un idiota borracho”, dijo.

La CNN halló investigaciones en curso en varios estados sobre el uso de esta droga de acción rápida por parte de los servicios de emergencia para tranquilizar a las personas en contra de su voluntad. En algunos lugares, como Colorado y Minneapolis, el uso de la droga por los paramédicos aumentó drásticamente en los últimos años.

La indignación por su uso ha motivado a un miembro del consejo de la ciudad de Aurora, Colorado, a proponer una prohibición temporal de la administración de ketamina por parte de los socorristas. En Minneapolis, el departamento de policía decidió crear una nueva política para sus oficiales en 2018.

Pero no todos los enfermeros a los que la policía les exige que inyecten la droga a los detenidos están de acuerdo con suministrarla.

De acuerdo a The Intercept, un ex paramédico de los Servicios Médicos de Emergencia en Woodbury, un suburbio de St. Paul, Minnesota, presentó una demanda, alegando que la policía lo presionó para administrar ketamina durante un arresto.

El paramédico, Joseph Baker, de 32 años, dice que el incidente es parte de una tendencia más amplia entre las fuerzas del orden de la región.

“No es un uso apropiado de nuestros trabajos como paramédicos”, dijo a The Intercept, en su primera entrevista desde que se presentó la demanda el 17 de agosto en el Tribunal de Distrito de Minnesota.

Baker perdió el trabajo.

Dijo que se sintió expulsado de su trabajo después de negarse a administrar ketamina en un incidente en septiembre de 2019. Antes de eso, tuvo que administrar inyecciones de ketamina en otras tres ocasiones y recordó una mentalidad de “gatillo fácil” en el departamento acerca del uso de la droga.

“Los operadores de radio decían: preparen su ketamina, traigan su ketamina”, dijo.

Su demanda afirma que la “relación simbiótica entre los servicios de emergencias médicas y los agentes de policía ha creado espacio para que los agentes de policía coaccionen a los paramédicos como el demandante Baker para que administren ketamina a sujetos que no lo deseen”.

Advertencia de anestesistas

Segun un informe de la estación de la estación de radio WBUR, la Sociedad Estadounidense de Anestesiólogos emitió una declaración en la que se opone al uso de ketamina y otros sedantes para “incapacitar químicamente” a los sospechosos.

La Dra. Mary Dale Peterson, presidenta de ASA, dice que al igual que con cualquier anestésico, pueden ocurrir “complicaciones peligrosas” con la ketamina.

Es por eso que debe administrarse estrictamente por razones médicas con profesionales bien capacitados que monitoreen la situación, dice ella.

Hay varias justificaciones médicas para administrar ketamina en entornos fuera del hospital, dijo Peterson. Estos incluyen angustia médica en la escena de un accidente automovilístico o alguien que sufre una convulsión en su hogar.

Pero los casos en los que un individuo está realmente en peligro de hacerse daño a sí mismo o a otros, donde el uso de ketamina podría estar justificado, ocurren “muy raramente”, agregó.

El último en difundir los abusos con ketamina en arrestos fue un informe de Vise News, días atrás.

Why Police Are Asking Paramedics to Inject Some Suspects with Ketamine

 


Titulado Why Police Are Asking Paramedics to Inject Some Suspects with Ketamine (Por qué la policía le pide a los paramédicos que inyecten ketamina a algunos sospechosos), el sitio vuelve a agitar el avispero.

Allí el periodista Roberto Ferdman habla con paramédicos y una víctima de la práctica que terminó en coma y sobrevivió para contarlo. Ahora presentó una demanda contra la policía y los enfermeros.

El informe concluye que en general la policía sale indemne porque no son los oficiales los que inyectan la droga, sino los enfermeros a los que se les exige que lo hagan.

 

El Clarin  
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